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viernes, 30 de diciembre de 2011

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Mañana se acaba el año, y como todos los años por estas fechas, estamos pensando nuestros propósitos de Año Nuevo, que cumpliremos a rajatabla desde que nos despertemos resacosos el día 1 de enero, hasta que se nos olviden nuestras promesas, o decidamos que ya está bien de querer cambiar, y volvamos a nuestro antiguo ser...
'Empezar a entrenar en serio', dirán algunos. 'Dejar de fumar de una vez', dirán otros. Todos queremos ser mejores personas, mejores escaladores y mejores alpinistas, pero a la hora de la verdad, muy pocos tienen la fuerza de voluntad suficiente para cambiar esos pequeños (o grandes) detalles. Hay que ser muy constante y trabajar duro para conseguir esos propósitos de año nuevo, igual que lo hacemos cuando entrenamos para ese proyecto en la roca, o ese viaje a los Alpes, a Patagonia o donde sea. Y lo más importante, tiene que ser algo realista, alcanzable con esfuerzo por nuestra parte. Nadie nos va a dar las cosas hechas, tiene que ser uno mismo el que se esfuerce para conseguir lo que quiere. Pero si tenemos claro lo que queremos conseguir, sabemos qué hacer y cómo hacerlo, y trabajamos con constancia día a día, será cuestión de tiempo que se alcancen esos objetivos y cualquiera que nos planteemos.
El problema viene cuando perdemos la motivación al cabo de unas semanas, porque no estamos consiguiendo lo que queríamos o estamos tardando más tiempo del que habíamos previsto. Es entonces cuando abandonamos, volvemos a hacer lo de siempre y nos echamos a perder con los antiguos vicios y costumbres. Se trata de ser pacientes, a la vez que estamos trabajando en nuestros proyectos...
Bueno, espero que tengáis grandes proyectos para el nuevo año, que trabajéis para conseguirlos, y que no os echéis a perder con lo de siempre. Suerte, paciencia y buenas escaladas, feliz año nuevo, y todas esas cosas que se suelen decir en estos momentos.

domingo, 18 de diciembre de 2011

1ª ESQUIADA DE LA TEMPORADA 2011/12

Carol subiendo por la pista de Trobaniello
¡Por fin! Parecía que este año no iban a llegar nunca las primeras nieves, viendo el otoño tan cálido y seco que tuvimos (yo estaba entrenando al sol en manga corta hasta hace cuatro días), pero este fin de semana ya hemos tenido la oportunidad para sacar las tablas y quitarles el polvo; ya era hora... Como era la primera salida de la temporada, y además hacía un buen rato que no esquiábamos, no queríamos meternos en complicaciones, así que hemos subido hasta el puertu Ventana (1586 m), entre Asturias y León, para darnos una vuelta tranquila y relajada con los esquís por la pista de Trobaniello, confiando en que habría nieve suficiente para deslizarnos, debido a su altitud y a la cota de nieve que daban en la méteo (a partir de 1000 m). Y no estábamos equivocados, hemos disfrutado de una jornada de esquí muy agradable...
Las perritas vienen a saludarme
El día estaba gris, y llovía en San Andrés. A medida que íbamos subiendo se empezaban a ver algunos prados nevados, y a partir de los 1000 metros, la nieve ya estuvo con nosotros hasta arriba del puerto. En la carretera había algunos tramos helados, sobre todo en las curvas, pero no hizo falta poner las cadenas. Al llegar al puertu Ventana, una fría ventisca soplaba desde el lado leonés, y el cielo continuaba gris; nos preparamos dentro del coche, y salimos corriendo hacia la pista. Al entrar en la pista, en el lado asturiano, el viento deja de soplar pero sigue nevando ligeramente, y no hace tanto frío. Aquí nos calzamos las tablas y comenzamos el paseo por la pista.
Mica llena de nieve
La pista de Trobaniello sale desde el lado asturiano del puertu Ventana, hacia la izquierda según se sube desde Teverga, y llega hasta la aldea quirosana de Bueida, después de recorrer 29 km atravesando el bosque. Aunque el desnivel acumulado de descenso es de más de 800 metros, el tramo de esta mañana no tenía desniveles importantes, ni de subida ni de bajada, y ha sido un paseo de 3 horas, con las perritas retozando en la nieve virgen. La pista pasa por delante de la entrada de una vieja mina abandonada, al poco de dejar el puertu Ventana, y más adelante junto a la ermita de Nuestra Señora de Trobaniello, para llegar a Bueida después de unas pronunciadas zetas, pero nosotros no llegamos ni siquiera hasta la ermita. A medio camino dimos la vuelta; tampoco hay que abusar, que es la primera salida... Al llegar de vuelta al puerto, el viento seguía soplando desde el lado leonés, así que hicimos lo mismo que al salir. Metimos las tablas y las mochilas en el coche de cualquier manera, nos metimos nosotros y nos cambiamos otra vez dentro del coche. Botas de travesía, guantes de gore y gafas de ventisca tiradas en los asientos traseros entre las perritas, que temblaban de frío antes de poner en marcha la calefacción. Al final, con el mal tiempo que daban, pudimos aprovechar algo el día estrenando la temporada de esquí.

martes, 6 de diciembre de 2011

TRICAMS O PATAS DE CABRA

Tricams anodizados con cinta de dyneema
Las patas de cabra, ¡qué invento! A muchos no les gustan las patas de cabra, les parecen 'cachivaches inútiles'; pero a otros (entre los que me incluyo), les parecen dispositivos tan fiables como un friend, más polivalentes y ligeros. A primera vista, y comparándolos con los friends de la era espacial que están apareciendo últimamente, pueden parecer artilugios arcaicos, difíciles de manipular, que sólo van a añadir peso. Al contrario, es un tipo de protección muy versátil, y más ligero que un friend de tamaño equivalente.
Las patas de cabra son piezas metálicas unidas a un anillo cosido de cinta, como los excéntricos y algunos fisureros de tallas grandes, pero a diferencia de los empotradores pasivos, pueden trabajar como un fisurero o como un friend dependiendo de cómo se coloque. Esto se debe a su diseño, que se basa en dos raíles curvos paralelos en una cara del empotrador, y un pico en la cara opuesta, como un pivote, con la cinta cosida alrededor de un eje transversal en la base de la pieza. Al cargar la cinta en la dirección de la caída, ésta rota sobre su eje, la pieza pivota sobre el pico, y se produce el efecto leva con los raíles. Si cogemos una pata de cabra en las manos, entenderemos el funcionamiento.
Tricam trabajando en fisura abierta hacia abajo
Tricam trabajando en fisura horizontal















Las patas de cabra tienen dos posiciones de trabajo, como empotrador pasivo o como leva; en la primera, la pieza se alinea con la cinta, como un fisurero de cable, y se empotra sin más. En la segunda, la cinta pasa entre los dos raíles, apoyando éstos en un lado de la fisura y el pico en el lado opuesto. El pico puede apoyarse en pequeños agujeros o rugosidades dentro de la fisura, para darle un poco más de estabilidad. Para terminar, como con otros tipos de protección, hay que darle un tirón al tricam en la dirección estimada de la caída, para asentarlo en la fisura, y ponerle una cinta larga para transmitir menos vibraciones al seguro y evitar moverlo.
Tricam en fisura vertical
Los tricams se pueden colocar en fisuras paralelas como los friends, en fisuras que se estrechan hacia abajo (en cuello de botella) como los fisureros, e incluso en fisuras que se abren ligeramente hacia abajo. Pero su ventaja principal es que trabajan mejor que los friends en fisuras horizontales: en caso de caída, es una cinta en vez de un cable lo que va a apoyar en el borde de la fisura. En esta situación, los raíles deben colocarse en la pared inferior de la fisura, para aumentar la estabilidad del emplazamiento. Se podría poner al revés, con el pico hacia abajo, para que la cinta quede más alejada del borde. Si la fisura tiene los bordes afilados, es mejor colocarlo así, pero hay que tener cuidado porque la pieza será más inestable. También son muy útiles en agujeros, donde no entra ningún otro seguro. En rocas blandas (tipo arenisca), el pico se clava literalmente en la roca, aumentando la estabilidad del emplazamiento; pero atención, habrá que poner la pieza lo más adentro posible en la fisura.
Tricam del 0'5, demasiado pequeño para esta fisura. Es bastante estable si lo cargamos hacia abajo, pero un tirón lateral lo sacará de su emplazamiento. Habrá que asentarlo bien con un tirón fuerte, y ponerle una cinta larga para evitar que los movimientos de la cuerda lo saquen de su sitio.
Misma fisura, tricam más grande trabajando como fisurero pasivo. Hay más superficie de contacto, así que es más estable, aunque un tirón hacia afuera aún podría arrancarlo. Mejor colocarlo más al fondo de la fisura.
Sólida reuión con un tricam del 4 (izq) y un friend del 2 (der)
Una pata de cabra es más ligera, más estable, más versátil y más barata que un friend de tamaño equivalente, pero es algo más complicada de colocar. Por eso, conviene practicar su colocación en bloques a nivel del suelo. También debido a esta relativa dificultad de colocación, podemos reservarlas para las reuniones, y dejar los friends (más rápidos y fáciles de colocar) para proteger los largos. Además, al ser más ligeras podemos ahorrar algo de peso con ellas si hacemos vías que requieran mucho material, o tenemos que repetir alguna talla de friend.
Las patas de cabra están disponibles en 11 tamaños, desde el 0'5 hasta el 8. Las tallas más pequeñas (del 0'5 al 2) están anodizadas y llevan cinta de dyneema (las mías llevan todas cinta de poliamida y no están anodizadas), y son más estables que las grandes. Y como dije más arriba, son mucho más baratas que los friends. Personalmente, creo que es más recomendable para los principiantes empezar con lo básico antes de probar los friends. Yo empecé con un juego de fisureros, 3 excéntricos, 2 friends (uno de ellos de vástago rígido) y una pata de cabra, y su funcionamiento me fascinó tanto, que tuve que completar el juego con 6 tallas más, antes incluso de tener un juego completo de friends.
Colocando una pata de cabra
Según mi propia experiencia, en caliza suelen trabajar mejor que los friends, en todo tipo de fisuras verticales, diagonales u horizontales, como empotrador o con efecto leva, así que uso un juego de tricams (0'5, 1, 1'5, 2'5, 4, 5 y 6) y completo la protección con un buen juego de fisureros y 3 ó 4 friends. En granito no he notado mucha diferencia, y como llevo 8 ó 10 friends, las prefiero para las reuniones, dejando los friends para los pasos duros. Aun así, llevo 3 ó 4 patas de cabra para complementar, y el mismo juego de fisureros. También depende del tipo de vía, para fisuras anchas siempre llevo los 3 tricams más grandes, y para fisuras finas o escalada artificial los dejo en casa, porque el tricam más pequeño tiene un perfil demasiado ancho para fisuras ciegas o poco profundas. Los he usado mucho, sobre todo en granito, y últimamente también en cuarcita y caliza. Independientemente del tipo de roca, es un dispositivo que me da mucha confianza, en algunas ocasiones más que un friend; su versatilidad y ligereza hacen que siempre las lleve en el arnés... Para alpinismo no suelo llevarlas, aunque el otro día descubrí que funcionan bastante mejor que un friend en roca mojada (o al menos eso me pareció...). Ya lo probaré este invierno...
Tricam del 0'5 en fisura poco profunda.
Quizá fuera mejor colocar un fisurero...
Como con otros seguros, es aconsejable aprender su uso en el suelo, y practicar mucho en bloques y en fisuras verticales en artificial: si nos vamos a colgar del seguro que estamos colocando, pondremos más cuidado para que aguante...


Para saber más:
-Material para roca y hielo. C. Soles. Ed. Desnivel
-Anclajes de escalada. J. Long. Ed. Desnivel

miércoles, 23 de noviembre de 2011

CORRER PARA ESCALAR

Después de un año sin hacer prácticamente nada, desde hace un mes estoy saliendo a correr de nuevo. Media hora, tres días por semana, sin otro objetivo de momento, que el de hacer 'saltar el óxido' de mis músculos y articulaciones. Tengo un amigo que solía decir "correr es de cobardes" (y "el agua para los peces", y se fumaba hasta a su padre enrollado); no es que yo sea muy valiente, pero no tengo que escapar de nadie, y me encuentro físicamente muy bien después de trotar media hora y estirar un poco...
Como ya dije en otros posts anteriores (Aquí y aquí), cuanto más se parezca nuestro entrenamiento a la actividad para la que entrenamos, más transferencia habrá. La verdad es que la carrera como entrenamiento para la escalada en roca no es un método muy adecuado, aunque hay beneficios aplicables a la escalada. Estos beneficios se centran en el aparato cardiovascular: disminuyen las pulsaciones en reposo y durante el ejercicio, aumenta el metabolismo del ácido láctico, es decir que el ácido lactico producido durante el esfuerzo se va desechando en mayor medida que sin trabajo aeróbico, y también aumenta el umbral anaeróbico, esto quiere decir que aguantaremos más tiempo (o el mismo a más intensidad) antes de empezar a trabajar anaeróbicamente (en breve publicaré un artículo sobre el umbral anaeróbico, porque es un concepto bastante importante del que creo tengo que hablar con más detalle). Aparte de estos beneficios, la carrera se puede usar como medio para descargar los músculos después de entrenamientos intensos, como descanso activo entre dos temporadas, o para no quedarnos estancados en caso de lesión en el tren superior (esas tendinitis en los dedos o los codos, de apretar a muerte...).
Como entrenamiento para esquí de montaña o alpinismo de dificultad moderada (corredores clásicos o crestas), y sobre todo para las aproximaciones con peso, los beneficios son mayores, aunque habrá que adaptar las condiciones del entrenamiento para aumentar su transferencia: duración más larga de los entrenamientos, incluir subidas en los entrenamientos o aumentar su inclinación si ya las hacemos, cargar una mochila con peso...
Entre las desventajas, la más importante es la falta de transferencia técnica entre la carrera y la escalada, ya que los músculos solicitados no son los mismos; además, hay un riesgo importante de lesión por desgaste articular (tendinitis, periostitis), y una solicitación muscular bastante elevada.
Algunos detalles a tener en cuenta en nuestros entrenamientos: evitar correr sobre superficies muy duras (roca, asfalto), evitar las bajadas muy pronunciadas corriendo, usar un buen calzado de calidad, con buena amortiguación y adaptadas a la forma de pisar de cada uno (pronadores, supinadores o neutros), y sobre todo hacer un buen calentamiento previo de tobillos, rodillas, caderas y todos los músculos que vamos a implicar, y una buena serie de estiramientos después de correr.

martes, 22 de noviembre de 2011

ENTRENAMIENTO DE LA VÍA AERÓBICA

Generalmente, con entrenamiento aeróbico nos referimos a un entrenamiento de intensidad moderada y larga duración, en el que se practican deportes cíclicos tipo carrera continua, bicicleta, natación o esquí de fondo.Sin embargo, este trabajo aeróbico tiene muy poca transferencia para la escalada en roca, pues los músculos implicados son otros, y la forma en que se solicitan es diferente en la escalada (Ver este enlace). Pero esto hay que matizarlo, ya que produce unas adaptaciones beneficiosas para la escalada y el alpinismo, que veremos más adelante.
La bici de montaña es un buen medio no específico para mejorar la resistencia aeróbica general, pero es mejor sentarse en el sillín y pedalear para mejorar algo...

Sin entrar en potencia aeróbica/resistencia aeróbica (Ver este otro enlace), podríamos diferenciar dos tipos: trabajo aeróbico general y específico.
Con el entrenamiento general mediante actividades no específicas de nuestro deporte como la carrera, remo, patinaje, natación... se moviliza una gran cantidad de masa muscular, y se obtienen una serie de beneficios a nivel del aparato cardiorrespiratorio, entre otros, el aumento de la capacidad pulmonar, del umbral anaeróbico y del metabolismo del ácido láctico producido durante el esfuerzo, y disminuye el tiempo de recuperación después del esfuerzo y el número de pulsaciones en reposo y durante el ejercicio. Otra ventaja es que usando otros métodos de entrenamiento ajenos a la montaña, se descargan los músculos específicos y se reduce el riesgo de lesión por sobreentrenamiento (tendinitis en los dedos o los codos).
El esquí de travesía es un excelente trabajo aeróbico para alpinistas
El principal inconveniente de este tipo de entrenamiento es la nula transferencia técnica para la escalada. Si lo enfocamos como entrenamiento para el alpinismo o el esquí de montaña, y usamos métodos como la carrera continua o el esquí de fondo, la transferencia técnica es mayor: de nuevo, cuanto más se parezcan los entrenamientos a nuestra actividad, más transferencia habrá. Por otra parte, si queremos obtener beneficios apreciables hay que mantener una intensidad moderada durante un mínimo de 20 minutos, tres sesiones por semana.
Caminar con peso por montaña es un trabajo muy transferente para el alpinismo
En el trabajo aeróbico específico, se trata de entrenar los músculos específicos de nuestra actividad (la escalada en este caso) de forma aeróbica, y a ser posible de la misma manera en que van a trabajar, es decir escalando; podemos hacer travesía o búlder a una intensidad moderada que permita escalar durante un periodo relativamente largo, entre 20 y 30 minutos. Con este entrenamiento, el volumen muscular que se solicita es bastante más pequeño, así que no hay efectos en el aparato cardiovascular. Los beneficios se concentran principalmente en los músculos de los antebrazos, aumenta su umbral anaeróbico, y el metabolismo del ácido láctico producido. Otra ventaja de este entrenamiento es que al ser un trabajo de intensidad media, es ideal para entrenar la técnica y el movimiento, que con un entrenamiento más intenso sería poco beneficioso.
Ascensiones invernales sencillas como entrenamiento
aeróbico para alpinismo
A pesar de todo esto, ambos tipos de entrenamiento aeróbico no son incompatibles. Se puede hacer un volumen alto de los ejercicios más generales al principio de la temporada, e ir bajando el volumen a medida que avanza la temporada. Si hacemos un ejercicio donde trabajen principalmente los brazos, como la natación o el remo, hay que tener en cuenta que si escalamos el mismo día, no podremos rendir al mismo nivel que si no hubiéramos nadado (o remado). La resistencia específica de los antebrazos se puede entrenar a lo largo de toda la temporada, aunque también es recomendable hacer más volumen al principio de la temporada e ir bajando hasta mantener un volumen mínimo de escalada continua.
Vías largas como entrenamiento aeróbico
específico de los antebrazos
Para ubicar estos objetivos de rendimiento en cada sesión, lo más efectivo es utilizar el trabajo de resistencia específica como calentamiento o al final de la sesión de escalada, como vuelta a la calma. La resistencia aeróbica general se debería trabajar al final de la sesión, después de escalar para que no condicione el rendimiento en el plafón o en la roca.

Para saber más:
-Entrenamiento para deportes de montaña. J. Casals, M. Hernández, J. Soulié. Ed. Desnivel
-Bases para el entrenamiento de la escalada. C. Albesa, P. Lloveras. Ed. Desnivel
-Guía completa de entrenamiento en escalada. D. Hague y D. Hunter. Ed. Tutor

martes, 25 de octubre de 2011

APERTURA DE LA VÍA 'SERGIO BREÑAS' EN LA PEÑA EL CASTIELLO (SAN ANDRÉS)

La cara este de la peña El Castiello desde el camino de aproximación
Hito de la Ruta del Oso
La peña El Castiello se encuentra en la Sierra de Guanga (o Buanga), justo al norte del barranco de Guanga (un sencillo y frecuentado barranco), en el valle del río Trubia. El acceso al risco se hace desde San Andrés (que para los que no lo sepan, pertenece al Concejo de Oviedo), caminando unos 30 ó 40 minutos por la Ruta del Oso (no confundir con la Senda del Oso, que también está por la zona), atravesando un bosque de castaño y roble.
Carolina antes de escalar, a pie de vía
Ayer, aprovechando un rato tonto a mediodía, decidimos acercarnos a la zona. Hace un mes 'descubrimos' el risco en una vuelta de reconocimiento, y vimos que había posibilidades de abrir algunas vías, sobre todo fisuras y diedros. Como estaba reciente lo de Sergio Breñas, pensamos volver a abrir una de esas fisuras para dedicársela y rendirle nuestro pequeño homenaje. La roca es cuarcita, nada adherente, pero de bastante mejor calidad de lo que esperábamos; pensábamos que iba a estar descompuesta en algún tramo y que nos quedaríamos con los cantos en la mano, pero no es así. La roca es franca y se protege muy bien.
Al salir de San Andrés, hay que seguir los hitos de la Ruta del Oso, unas pequeñas baldosas con un oso pintado. Estos hitos nos llevan hasta un collado donde se da acceso a los primeros rápeles del barranco de Guanga, pasando por delante de la cara sur de la peña antes de alcanzar el collado. Pasaremos junto a un gran bloque desde el que ya veremos la vía. Desde el camino, la fisura es evidente y hay un enorme castaño en la base.
Carol empezando la fisura
Breve descanso
Carolina empotrando las manos
Empezó subiendo Carolina, cacharreando por la fisura y subiendo con cautela porque ambos creíamos que la roca estaría rota. Hacia la mitad de la fisura, hay una rama del castaño que toca la pared, atravesando la vía. Hay que pasar por debajo de la rama para que no haya complicaciones con la cuerda. Al llegar al final de la fisura, dejé de verla, aunque seguí dando cuerda. Al rato, noto que Carol se para, y empiezan a caer cosas: ramas secas, tierra suelta y algún terrón mediano, alguna piedrecilla... Sigue subiendo, y después de un momento vuelvo a verla más a la izquierda. Vuelve a pararse, un rato largo esta vez, hasta que la oigo gritar que ha montado una reunión en un árbol, pero que quiere que la baje. La descuelgo y retiro la cuerda para subir de primero. Como dije antes, la roca es franca y sólida; a pesar de no ser adherente, hay muchos pequeños relieves tipo regleta que ayudan mucho a la hora de colocar los pies. Subí sin problema hasta el final de la fisura, hasta una zona arenosa (que habrá que limpiar la próxima vez). Aquí sale una fisura horizontal que acaba en una sabina. Al llegar a la sabina, puse un seguro, y después de un buen rato buscando el árbol del que bajó Carol, encontré un cordinillo de 7 mm con un mosquetón de seguro; se había descolgado de una sabina del tamaño de mi brazo... Su árbol aguantó ese descuelgue (Carol no llega a 50 kg), pero no creo que hubiera aguantado una caída mediana. Recoloqué el seguro para seguir subiendo, y me encaramé a una placa sin poder protegerla. Tras unos metros llegué a la cima de la pared, y un par de metros más allá encontré un árbol donde montar un tinglado. Recuperé la cuerda y bajé en rápel recogiendo el material.
La evidente entrada a la vía Sergio Breñas
Creemos que nadie ha subido antes por aquí, no vimos ningún indicio de paso, así que... La vía Sergio Breñas tiene un solo largo de unos 30 metros, y nosotros la graduamos como V, aunque yo pensaba que iba a resultar más difícil. Discurre por un evidente off-width diagonal a la derecha (aunque se escala por fuera) que se va estrechando. Cuando la fisura se acaba, llegamos a una zona arenosa que nos deja en otra fisura horizontal a la izquierda. Hacemos una pequeña travesía a la izquierda y seguimos hacia arriba por una sencilla placa que no se puede proteger hasta un diedrín que nos deja en la cima de la pared. Un par de metros por terreno horizontal y llegamos a la reunión, montada con un cordino de 9 mm y un maillón en un árbol. La bajada se hace rapelando de ese cordino hasta el suelo. Hay que llevar cuerda de 60 metros y casco, algunas cintas largas, un juego de fisureros y otro de friends, con algunos números grandes (4 y 5 de Wild Country o equivalentes, por lo menos). Nosotros usamos además, tres patas de cabra de los números 4, 5 y 6.

domingo, 18 de septiembre de 2011

LA TRANSFERENCIA

Viendo el nombre de este post, lo primero que se puede pensar es que voy a hablar de economía o de operaciones bancarias. Nada más lejos de la realidad...
La transferencia es un fenómeno que se puede definir como el grado de beneficio obtenido en una tarea o actividad que se puede aplicar en otro ejercicio o actividad con elementos en común. Este beneficio será mayor cuanto más se parezca la tarea realizada a la actividad para la que entrenamos. Es decir, que podemos tener mejoras en una actividad realizando otras diferentes, siempre y cuando haya elementos comunes en esas actividades. Por ejemplo, si nuestro objetivo es mejorar la fuerza del tren superior para escalada, podremos hacerlo mediante suspensiones en diferentes tipos de agarre, bloqueos de brazos a diferentes ángulos, dominadas, trabajo en tabla de dedos o tabla campus, búlder en plafón o vías de escalada en roca natural. Todas estas actividades son bastante transferentes, porque los beneficios que se obtienen son fácilmente aplicables a la fuerza del tren superior en escalada; sin embargo, con el mismo objetivo (mejora de la fuerza del tren superior para escalada), hacer flexiones de brazos, entrenar en la máquina de remo o hacer curl de bíceps, son ejercicios con escasa o nula transferencia. Otra cosa es realizar ciertos ejercicios para compensar la musculatura que no se utiliza en escalada, pero no estoy hablando de eso (¿habéis visto "Las 12 pruebas de Astérix"? ¿recordáis el brazo derecho hiperdesarrollado del lanzador de jabalina, y su esquelético brazo izquierdo?).
Hacer travesía en muros de piedra es un ejercicio bastante transferente para la escalada
Otro concepto bastante relacionado con la transferencia es la especificidad del ejercicio, y se basa en que los músculos se adaptan específicamente a los estímulos que reciben. Es decir, que tenemos que entrenar los músculos implicados en la escalada de la misma manera en que los utilizaremos. Este concepto implica que las mejoras obtenidas entrenando un determinado tipo de agarre y posición de mano (por ejemplo, invertidos o regletas laterales), no son transferibles a otro tipo de agarre y posición de mano (por ejemplo, pinzas laterales o romos). Esto quiere decir que se deberían entrenar específicamente todos los tipos de agarre (arqueos, romos, en extensión), y de posiciones de mano y brazo (invertidos, tracción, laterales) individualmente. Para esto, el entrenamiento de sistema es lo mejor que podemos hacer; este método implica trabajar cada combinación concreta de agarre y posición de mano individualmente, por series de 6-8 repeticiones (pero esto no es objeto de este post, y hablaré más adelante del entrenamiento de sistema, porque no quiero eternizarme ni aburriros...).
Para saber más:
-Bases para el entrenamiento de la escalada. C. Albesa y P. Lloveras. Ed. Desnivel
-Entrenamiento para deportes de montaña. J. Canals, M. Hernández y J. Soulié. Ed. Desnivel
-Guía completa de entrenamiento en escalada. D. Hague y D. Hunter. Ed. Tutor
-Entrenamiento para escalada. E. J. Hörst. Ed. Desnivel

sábado, 17 de septiembre de 2011

EL CALENTAMIENTO PARA ESCALAR

Normalmente, nadie suele calentar antes de escalar. Lo más habitual, si vamos a hacer deportiva o bloque, es aproximar caminando al sector o risco donde vamos a escalar, preparar el material en el arnés (o las suelas de los gatos bien limpitas al hacer bloque), y si acaso, hacer un par de vías (o problemas) un poco por debajo de nuestro nivel antes de meternos a apretar a muerte. Si vamos a hacer clásica o alpinismo, lo normal es que vayamos justitos de tiempo, o no queramos perderlo, así que solemos ponernos manos a la obra sin más dilación, y nos metemos en la vía que hayamos elegido sin otro calentamiento que la aproximación. Bien, así aparecen las lesiones, que nos pueden dejar una buena temporada sin poder escalar...
Hay varios objetivos en el calentamiento, principalmente la prevención de lesiones musculares o articulares, preparar física, fisiológica y psicológicamente al deportista para la parte principal de la sesión de entrenamiento, competición o actividad, y de este modo, favorecer el máximo rendimiento físico. Así, el organismo asimilará mejor los efectos del entrenamiento o la actividad a realizar.
El calentamiento produce una serie de efectos en el cuerpo, a saber: aumenta la frecuencia respiratoria y la cantidad de aire inspirado, aumenta la frecuencia y la presión cardíacas, con lo que los músculos reciben mayor aporte de oxígeno y nutrientes durante el esfuerzo. Se reduce la viscosidad muscular (disminuye el roce de las fibras musculares entre sí), aumenta la temperatura general del cuerpo, y hay una mejora en los procesos neuromusculares, en la coordinación muscular, y un aumento en la atención. Todos estos efectos (y algunos más que no he mencionado para no aburrir en exceso), consiguen que lleguemos a la parte principal del entrenamiento, a la competición o a la actividad en un estado físico y psicológico óptimo.
¿Cómo debe hacerse un buen calentamiento? Debemos ir siempre de lo más general a lo más específico de nuestro deporte. Me explico: para empezar, se debe realizar alguna actividad aeróbica durante unos 10 ó 15 minutos; aquí sería suficiente con la aproximación al sector o risco donde vayamos a escalar. Esto nos sirve para aumentar la temperatura del cuerpo y el ritmo cardíaco y respiratorio. Después, haremos ejercicios de movilidad articular (rotaciones, circunducciones y flexoextensiones) en todas las articulaciones del cuerpo, poniendo más énfasis en las articulaciones que más vayamos a solicitar (hombros, codos, muñecas, interfalángicas), durante unos 5 ó 10 minutos, y terminaremos con algunos estiramientos (no más de 15 ó 20 segundos cada estiramiento) de los músculos más solicitados en la actividad (flexores de los dedos, bíceps, dorsales, cuádriceps...). Si fuera posible, haremos 2 ó 3 vías (o largos, o bloques) por debajo de nuestro límite, que podemos aprovechar para hacer ejercicios de técnica (ahora que aún estamos frescos), para terminar el calentamiento. Después de esto, ya deberíamos estar lo suficientemente preparados física y psicológicamente para darlo todo...
 La temperatura ambiental inflye en la duración del calentamiento; con frío, los músculos estarán más fríos que de costumbre, y necesitaremos hacer un calentamiento algo más prolongado. Por último, los efectos del calentamiento duran unos 45 minutos, así que si prevemos que vamos a tardar más de ese tiempo en empezar a escalar, más vale hacer un calentamiento más largo o calentar de nuevo justo antes de escalar.
Y si es tan bueno, ¿cómo es que casi nadie calienta antes de la actividad? Pues, principalmente, por falta de cultura deportiva. Es decir, porque se desconocen los medios, métodos, usos y costumbres en la actividad física y deportiva (aunque cada vez menos). Así que ya sabéis, para optimizar nuestras actuaciones en la roca tenemos que calentar correctamente.
Para saber más:
-Entrenamiento para deportes de montaña. Jordi Canals, Maite Hernández y Jacques Soulié. Ed. Desnivel
-Bases para el entrenamiento de la escalada. Carles Albesa y Pere Lloveras. Ed. Desnivel

martes, 6 de septiembre de 2011

"¿AS VISTO LO QUÉ SUBÍO HAVISTA?"

Estoy bastante cansado de encontrar blogs por ahí (de montaña o no), donde los que escriben no tienen la más mínima idea precisamente de escribir. Ya que alguien se toma la molestia de crear un blog para contarle a la gente sus experiencias, sus ideas o lo que sea, lo mínimo exigible es hacerlo correctamente, gramatical y ortográficamente hablando. Artículos hiper térrnicos, donde se ven cosas realmente interesantes, pero escritos de una manera que ni los niños de preescolar... Se ven cosas que hacen daño a la vista y hasta a la decencia, como "habrir, a visto (que no a vista...), ha vista (que no ha visto...) o deverían"... Y no sólo las faltas de ortografía, también se ven parrafadas de 3 ó 4 líneas sin una sola coma ni otro signo de puntuación. Y de las tildes mejor no hablar, porque ¿por qué nadie se molesta en poner ni una puta tilde, cuando muchas veces es la única manera de diferenciar una palabra de otra que se escribe igual?
De acuerdo, yo tengo la boca muy sucia (aquellos que me conocéis personalmente, podéis dar fe de ello), pero a la hora de escribir soy super escrupuloso (y de nuevo, los que me conocéis podéis dar fe de esto otro). Prueba de ello es este blog: os desafío a encontrar una sola falta de ortografía en él (aparte de las que hay más arriba), un error gramatical, una tilde mal puesta o que falte, o una frase sin signos de puntuación...
Por favor, la actividad en montaña de alguien puede ser todo lo interesante, relevante o extrema que sea (o todo lo contrario), pero escribiendo mal y de cualquier manera, no se demuestra nada más que incultura (e indiferencia). Y el hecho de hacer 7b+ de friends a vista, A4 sin maza o M9 sin dragoneras no implica necesariamente que seamos unos zoquetes... Y si lo somos, cuando escribimos una entrada en nuestro blog, existe la posibilidad de pasar el corrector ortográfico del editor de entradas (es una V verde con la inscripción 'ABC' encima...). Así, al menos evitaremos los errores más gordos...
Ni que decir tiene, que esto es sólo mi opinión, espero que nadie se sienta ofendido (o que se sienta, a mí me da igual) por estas líneas, tienen una intención más sarcástica que ofensiva. Bueno, en cualquier caso es una realidad que me preocupa. Aunque con esto no voy a arreglar nada (la solución es leer más, y prestar más atención a lo que hacemos), y ni siquiera tiene relación con la montaña, pero al menos me desahogo. Un saludo a todos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿ESCALAR SIN CUERDA?

Ha pasado cierto tiempo desde el accidente mortal de Sergio Breñas, y por fin me decido a escribir sobre el tema. Conozco a muchos escaladores que escalan de vez en cuando sin cuerda, y algunos de ellos han sido compañeros de cordada en el pasado. Me vienen a la cabeza muchos nombres, nombres de grandes escaladores, de grandes personas, de buenos amigos... Compañeros de fatigas que, por unos motivos u otros, en un momento dado de sus vidas deciden escalar sin cuerda determinadas vías. Ninguno de ellos espera caerse en esas escaladas sin cuerda; se asume y se acepta (aunque no se espera) que una caída en esas circunstancias será mortal, o tendrá consecuencias muy graves. Y hasta el momento, todos ellos siguen vivos, y escalando. Y de vez en cuando, también sin cuerda...
Recuerdo algunas de esas escaladas, por algunos de estos antiguos compañeros de cordada: Sur de la Apretura al Pequeño Galayo, Hermosilla y Walkiria al Yelmo, Sur Clásica al Pájaro, Sur Clásica al Urriello, Sur Clásica a la Pared de Santillana... Escaladas de un grado que se domina sobradamente; escaladas que no suponen ninguna dificultad yendo encordados y protegidos, pero que sin cuerda cobran una nueva dimensión: Incluso un sencillo IV demanda toda la atención posible. Un agarre que falla, o un pequeño despiste que atado no tendría mayores consecuencias que un pequeño vuelo, se convierte en la última caída...
Algunos de ellos ya le vieron las orejas al lobo antes de la muerte de Sergio, y se controlan un poco. Algunos más, dejaron de hacerlo al enterarse de la noticia, aunque en un plazo más o menos largo, volverán a escalar sin cuerda. Otros, no le dan más importancia y piensan que "eso les pasa a otros", y siguen tentando a la suerte. Así hasta que suena la flauta, y no vuelven a casa. Para muchos, el suceso ha servido para que 'cunda el ejemplo': nunca sin casco y nunca sin cuerda. Para muchos otros, el suceso no les ha enseñado nada, y seguirán haciendo las mismas cosas de la misma manera hasta el final.

COLOCACIÓN DE EMPOTRADORES MECÁNICOS

Friend correctamente colocado
Ya hemos hablado de friends y empotradores, y sobre cómo colocar éstos últimos; es el turno de la colocación de friends. A pesar de ser unos dispositivos bastante complejos en cuanto a diseño y fabricación, su uso es muy simple, y es relativamente fácil evaluar si están bien colocados. Pero como en todo, habrá que tener en cuenta algunos detalles para hacer las cosas como es debido.
 -Lo más importante: ningún seguro es totalmente fiable, por muy bueno que sea el emplazamiento, y no deberíamos confiar nuestra seguridad a un sólo anclaje, hay que colocar otras piezas durante la progresión.
-Un anclaje será tan resistente como la roca en la que se asienta. Cuando aguantan una caída, los friends generan una fuerza enorme hacia el exterior (incluso mayor que la que generaría un fisurero en la misma situación), así que evitaremos colocarlos detrás de lajas sueltas o bloques inestables.
-Antes de colocar una pieza de protección, hay que observar la roca y buscar emplazamientos evidentes para los seguros de que disponemos. Si es posible colocaremos un empotrador pasivo, el más grande que podamos, evitando maniobras complejas con varios anclajes (no se trata de ir montando reuniones por todo el largo). Y si no podemos colocar un fisurero, habrá que meter un friend...
Como ya apuntaba en el post de material, un friend se usa como una jeringuilla: se apoya el pulgar en el extremo, y se acciona el tirador con índice y corazón para contraer las levas y colocarlo; para sacarlo, se hace la misma operación.
Friend demasiado abierto; además, la laja suelta
de la izquierda no aguantará una caída
Buscaremos la zona más paralela y uniforme de la fisura, con la roca sólida, seca y sin hielo, barro o tierra suelta, y colocaremos el friend lo más al fondo de la fisura que podamos, con el vástago apuntando en la dirección del posible tirón, para que trabaje correctamente. El vástago no debe sobresalir de la pared en horizontal, sino que debe estar casi paralelo a la superficie de la roca. Además, evitaremos colocarlo en fisuras horizontales para que el vástago no haga palanca contra el borde inferior. Intentaremos que todas las levas estén en contacto con la roca,  y que tengan una expansión similar: los friends tienen un rango de trabajo, independientemente de su tamaño, indicado en un porcentaje de su rango total de expansión. Es decir, los friends no trabajan en todo su rango de expansión completo. El rango de trabajo de un friend depende de su eje o ejes, los de eje simple deben colocarse entre un 25% y un 75% de su rango de expansión, mientras que los de eje doble tienen un rango de entre el 50% y el 90%. Lo que debemos intentar es que apoye la parte central de las levas sobre la roca, para disponer de ese margen de contracción, y poder colocarlo y retirarlo. Si lo colocamos con las levas demasiado abiertas, puede ‘caminar’ y salirse de su emplzamiento con los movimientos de la cuerda, y si las levas están excesivamente cerradas, no se podrá sacar, y habrá que abandonarlo. De todas formas, cada marca tiene unas recomendaciones específicas para sus friends. En tallas muy pequeñas, se recomienda colocarlos lo más contraídos posible para no arrancarlos, aunque corramos el riesgo de tener que dejarlos en la roca.
Para saber más:
-Anclajes de escalada. John Long. Ed. Desnivel
-Material para roca y hielo. Clyde Soles. Ed. Desnivel
-Seguridad. Comissione Tecnica Nazionale d'Italia. Ed. Desnivel
Misma fisura, el empotrador curvo se adapta
mejor a su forma
Aunque no está mal,
aquí sería mejor poner un fisurero

miércoles, 1 de junio de 2011

EMPOTRADORES MECÁNICOS

Friend
La aparición de los primeros dispositivos de expansión de levas a finales de los años 70 supuso una revolución en la escalada, porque así se podían proteger fisuras paralelas de forma segura y fiable. Hasta entonces, se usaban tacos de madera, clavos en v y bongs, nudos empotrados (éstos se siguen usando en algunos lugares), tuercas o diferentes piezas metálicas, si es que entraba algo. Normalmente, nos referimos a ellos como friends, ya que los primeros (diseñados por Ray Jardine y fabricados por Wild Country) se llamaban así. Es como el pan bimbo o los kleenex, que son marcas comerciales pero se usan como nombres genéricos para el pan de molde y los pañuelos de papel (o los empotradores de levas en nuestro caso). Con el tiempo, fueron apareciendo nuevos modelos de otras marcas, introduciendo ligeras modificaciones en el diseño original (vástagos flexibles, ejes dobles, tiradores ergonómicos...), lo que hizo que evolucionasen hasta los modelos actuales. El eje, que puede ser uno o dos, transmite la fuerza de la caída desde el vástago a las levas. Los friends de doble eje (Camalot de Black Diamond y Dragon de DMM) tienen un rango de expansión más amplio que los de eje simple, pero pesan algo más. El doble eje también hace que, teóricamente, se puedan utilizar como empotradores pasivos; las levas no tienen esas pestañas en la parte superior porque el eje funciona como tope. Pero aun así, esa colocación sigue sin gustarme, sea el eje simple o doble. Por otra parte, el doble eje permite que la pieza se pueda colocar en fisuras abiertas hacia adentro mejor que los de un sólo eje; una alternativa al doble eje son los friends asimétricos: las dos levas de la derecha son medio número más grandes que las de la izquierda. Así, la pieza trabaja mejor que los convencionales en este tipo de fisuras abiertas, y se pueden usar en fisuras paralelas. Estos friends son bastante específicos, y a no ser que escalemos siempre en zonas de granito con fisuras abiertas o ciegas (tipo La Pedriza), con un juego normal de friends nos las apañaremos.
El vástago puede ser rígido o de cable, y se une al centro del eje por su parte superior. Los vástagos rígidos van muy bien en fisuras anchas verticales, pero en fisuras estrechas el vástago rígido suele ser más ancho que la fisura, y no entra. Los friends de vástago rígido no se pueden (o no se deben) colocar en fisuras horizontales o diagonales donde una caída impacte perpendicularmente al vástago, porque se puede romper o doblar el vástago, o al menos la pieza se saldrá de su emplazamiento. Los friends de vástago flexible son más polivalentes, ya que los podremos colocar en fisuras horizontales o diagonales, sin los inconvenientes de los vástagos rígidos, y trabajan igual de bien en fisuras verticales, pero se manipulan peor debido a la flexibilidad del cable. Existen friends de doble vástago flexible, con cable en forma de U que se une a los extremos del eje, en vez de en el centro. Este tipo de vástago hace la pieza más estable en general, trabajan mejor que los otros en fisuras horizontales, pero no en fisuras verticales porque el doble cable lo hace demasiado rígido. 
La mejor forma de comprender lo siguiente es tener un friend en las manos y manipularlo: El diseño básico de cualquier empotrador de levas es el mismo, aunque hay ligeras diferencias entre marcas. Los friends consisten en una serie de levas (que pueden ser tres o cuatro), que se expanden mediante unos muelles, y giran sobre un eje horizontal (pueden ser dos ejes), y este eje se une en su parte central con un vástago vertical, que puede ser rígido o de cable. Las levas llevan unos finos cables de acero para unirlas al tirador que las contrae. Aunque su diseño y fabricación son bastante complejos, su uso es muy simple: se apoya el pulgar en el extremo inferior del vástago, y se tracciona del tirador con índice y corazón, como al usar una jeringuilla. Al accionar el tirador se contraen las levas, lo que permite introducir el friend en la fisura. Al soltar el tirador, los muelles expanden las levas contra las paredes de la fisura, y la pieza queda lista en su emplazamiento. O al menos debería ser así; ahora lo veremos con más detalle.
Los muelles están dentro de las levas
Las levas son las piezas que contactan con la roca, y tienen una forma ligeramente semicircular. Este diseño, que técnicamente se llama espiral logarítmica, consigue que el ángulo entre el eje y el punto de contacto con la roca de cada una de las levas sea siempre constante (unos 14°, según marcas), independientemente de su grado de expansión. Los muelles que expanden las levas están situados entre ellas, lo que hace que en tamaños pequeños la pieza sea demasiado ancha para las fisuras; los Aliens de CCH llevan los muelles en una ranura dentro de cada leva, así la cabeza es más estrecha que la del tamaño equivalente de cualquier otra marca. Actualmente, la mayoría de las levas llevan un tope en la parte superior para evitar que se volteen (sin estas pestañas, las levas podrían girar hacia arriba, como un paraguas volteado por el viento). Estos topes, en teoría también permiten usar el friend como un fisurero pasivo, con las levas totalmente expandidas. Personalmente, es una posibilidad de colocación de los friends que no me gusta nada en absoluto: la pieza no está realmente encajada en la roca, y se saldrá del emplazamiento a la mínima. Si un friend tiene que trabajar totalmente expandido, es que es demasiado pequeño para esa fisura, y lo mejor será poner uno de tamaño más grande o un empotrador, que trabajarán mejor.
Tamaños equivalentes, el gris es más estrecho porque lleva los muelles integrados en las levas. Esto permite colocarlo en fisuras ciegas y poco profundas
Normalmente, los friends llevan un anillo de cinta cosida para poder chaparlos, y cada marca suele tener un código de color que coincide con el código de color de sus fisureros. Algunos modelos, sobre todo los más pequeños, tienen la cinta en doble para chapar más corto o más largo. Si la ponemos en simple, en teoría no necesitaremos chaparle una exprés, pero una cinta larga nunca viene mal para reducir las vibraciones de la cuerda, y que el friend no ‘camine’ hacia el interior de la fisura.

Friend asimétrico
Las levas azules giran sobre el eje izquierdo, las grises sobre el derecho











Casi todos los friends de tamaños pequeños y medianos tienen pesos similares. Con las piezas más grandes será cuando empecemos a notar las diferencias de peso entre las marcas. En cualquier caso y en tamaños equivalentes, los de doble eje, los de vástago rígido y los de cable en U pesan más. De todas formas, el peso no es algo determinante a la hora de elegir los friends, y deberíamos fijarnos en aspectos como el funcionamiento del mecanismo, la dureza con que se accionan las levas, o la flexibilidad del cable.
Generalmente, se utilizan más los friends en granito, arenisca o cuarcita por sus fisuras rectilíneas, paralelas y uniformes. En caliza o conglomerado las fisuras son irregulares, y los friends se usan menos; nos protegeremos mejor con fisureros y patas de cabra. De todas formas, un juego básico de friends debería tener entre cinco y ocho piezas, e incluir los números 1, 1’5, 2, 2’5 y 3.
Para saber más:

-Material para roca y hielo. Clyde Soles. Ed. Desnivel.
-Anclajes de escalada. John Long. Ed. Desnivel.
De izquierda a derecha, friend de vástago rígido, vástago flexible, cable en U y microfriend flexible

BARATAS IMITACIONES CHINAS

Ver para creer... Los chinos no saben qué hacer para ganar dinero. Por lo visto, no hace mucho que se han descubierto en el mercado falsificaciones de varios productos del fabricante francés Petzl: el mosquetón HMS Attache (Referencia M35SL), los bloqueadores Croll (Referencia B16) y Ascension azul (Derecho, referencia B17R), y la polea Rescue (P50). A pesar de que su aspecto visual es exactamente igual al de los productos originales, estas falsificaciones no cumplen las exigencias de  las normas CE y UIAA, ni las exigencias internas de Petzl en cuanto a su calidad y seguridad,  y tienen una resistencia muy inferior a la de los productos Petzl, con lo que resultan muy peligrosas, pues no se puede identificar a simple vista si se trata del producto original o de una imitación. Las imitaciones tienen grandes deficiencias en cuanto a su resistencia y calidad (por ejemplo, la resistencia mínima en el eje longitudinal del mosquetón Attache es de 20 kN, mientras que la imitación sólo llega a 13 kN), y se ha copiado hasta el más mínimo detalle de cada producto: el diseño, color y marcado del producto, el número de serie, la ficha técnica, el embalaje con caja de cartón marrón y todo el marcaje externo del embalaje.
No es la primera vez que se encuentran estas historias, a lo largo de los años se han descubierto copias de otros productos Petzl: algunos modelos de frontales Tikka y Myo, o equipo de protección para trabajos verticales; pero sí es la primera vez que las imitaciones tienen un aspecto idéntico al de los productos originales.
En caso de utilización de estas imitaciones, el peligro de rotura bajo cargas bajas es importante (¡y real!). Sólo el análisis realizado por un experto, analizando las tolerancias de las herramientas que fabrican estas imitaciones, puede diferenciarlas de los productos originales.
¿Qué podemos hacer para que los chinos no nos engañen como a un chino? Acudir a un distribuidor Petzl oficial, consultándolo en:
Petzl está haciendo esfuerzos para detener la producción e introducción en el mercado de estas imitaciones baratas (aunque seguramente, no tengan precisamente un precio barato...), y declina toda responsabilidad en caso de daños sufridos por el uso de estas falsificaciones.
Seguramente, esta situación sea extensible a otros productos de otras marcas, así que ya sabéis, mucho cuidado al comprar el material en sitios que no sean de confianza, porque podemos llevarnos un buen susto o incluso no contarlo por ahorrarnos cuatro duros...

COLOCACIÓN DE EMPOTRADORES PASIVOS

Los empotradores pasivos son (o deberían ser) la base de la protección en escalada limpia. Son piezas ligeras y sencillas, de colocación muy intuitiva y relativamente fácil, y una vez emplazados su evaluación visual es bastante evidente, incluso para escaladores poco expertos. Sin embargo, debemos seguir unas pautas generales, independientemente del tipo de protección que vayamos a instalar (fisureros, friends, patas de cabra...).
-Lo más importante: ningún seguro es totalmente fiable, por muy bueno que sea el emplazamiento, y no deberíamos confiar nuestra seguridad a un sólo anclaje, hay que colocar otras piezas durante la progresión.
-Un anclaje será tan resistente como la roca en la que se asienta. Cuando aguantan una caída, los empotradores generan una fuerza enorme hacia el exterior, así que evitaremos colocarlos detrás de lajas sueltas o bloques inestables.
-Antes de colocar una pieza de protección, hay que observar la roca y buscar emplazamientos evidentes para los seguros de que disponemos. Si nos es posible colocaremos un empotrador pasivo, el más grande que podamos, evitando maniobras complejas con varios anclajes (no se trata de ir montando reuniones por todo el largo).
Fisurero de lado
-Los empotradores tienen una posición básica, en la que trabajan de forma óptima, y otras posiciones alternativas que nos darán más posibilidades en emplazamientos raros y precarios (¡Atención!).
-Los empotradores pasivos deben terminar de asentarse con un tirón enérgico en la dirección de la posible caída. Cuidado con esto, pues si lo encajamos en exceso, el segundo se acordará de nosotros cuando tenga que retirarlos de la pared. Pero si los dejamos muy sueltos, los movimientos de la cuerda pueden hacer que se salgan de las fisuras. Para evitar esto último, pondremos una exprés larga, que transmite menos vibraciones de la cuerda, y nos ayudará a guiar la cuerda lo más recta posible.
Emplazamiento aceptable
-Fisureros. Para colocar un fisurero, buscaremos una fisura que tenga un estrechamiento hacia abajo (cuello de botella), y que sea lo más parecida en forma y tamaño a la pieza que queremos colocar. Si la fisura se estrecha hacia el exterior, el emplazamiento aguantará el tirón hacia afuera que hay cuando cae el primero de cordada. Hay que intentar que la superficie de contacto entre el fisurero y la roca sea la máxima posible; para esto, el fisurero debe ser ligeramente más grande que la fisura, y encajarse en la roca en la mitad superior de sus caras de contacto. Los fisureros tienen dos posiciones de colocación, de frente y de lado. De frente, hay más superficie de contacto entre el fisurero y la roca, y es más estable; de lado, hay menos superficie de contacto y más inestabilidad, pero suele ser la única posibilidad en fisuras ciegas o poco profundas. Los empotradores curvos son un poco más difíciles de colocar que los rectos, pero dan más estabilidad al tener tres puntos de contacto con la roca (un punto en la cara convexa y dos en la cara cóncava, uno de ellos en la parte superior  y el otro en la parte inferior); con este tipo de fisureros, tenemos que probar con la cara cóncava a derecha e izquierda, si hay contacto en esos tres puntos, y además la fisura se estrecha por debajo, el emplazamiento seguramente sea fiable. Si falla alguno de esos tres puntos de contacto, tendremos un seguro precario o inestable; si el contacto está demasiado arriba del fisurero, la pieza es pequeña y podría pasar a través del estrechamiento, y si el contacto está en la mitad inferior será muy grande para esa fisura. Como en todo, tendremos que usar el sentido común, el menos común de los sentidos...
Fisurero en cuello de botella
Hay situaciones particulares en las que tendremos que utilizar dos fisureros en oposición, donde uno sujeta al otro en su posición, y es éste último el que soportará la posible caída. Esta maniobra se utiliza cuando tenemos que hacer un cambio de dirección, y el tirón de una caída solicitaría el último seguro a una tracción hacia el exterior: un sólo fisurero no aguantaría ese tirón hacia afuera. Los empotradores en oposición se pueden colocar en fisuras verticales, horizontales o diagonales, de la siguiente forma: buscaremos un emplazamiento ‘normal’ para un empotrador, y otro emplazamiento invertido (es decir, el cable del fisurero invertido apuntará en dirección al otro empotrador), con un mosquetón a cada pieza, y un anillo de cinta con un ballestrinque a cada mosquetón. El ballestrinque permite regular la tensión de la cinta entre los empotradores para que el inferior sujete al superior en su posición. Aquí sería mucho más rápido y sencillo poner un friend, si tenemos uno de la talla adecuada, pero en fisuras muy estrechas donde no entra otra cosa, no quedará más remedio que usar esta maniobra.
Fisureros en oposición, el fisurero de abajo sujeta
al de arriba en su posición
-Excéntricos. Básicamente, la colocación de un excéntrico sigue las mismas reglas que acabamos de ver, porque el ángulo que forman sus caras opuestas es similar al de los fisureros­­­. También se puede colocar de lado, siempre buscando el máximo contacto entre la roca y el excéntrico. Si la fisura es casi paralela, funcionará por rotación de la cara convexa contra la roca (o las dos caras opuestas a la más larga, en excéntricos de caras rectas). En fisuras perfectamente paralelas no servirán, y tendremos que poner un friend o una pata de cabra.
-Patas de cabra. Los tricams o patas de cabra tienen dos posibilidades de colocación, una en la que funcionan como un fisurero en estrechamientos, y otra que aprovecha su diseño para poder proteger fisuras paralelas. Además, trabajan en agujeros y en fisuras horizontales como ningún otro seguro. En su posición de empotrador pasivo hay que tener las mismas precauciones que con los fisureros, poniendo la cinta en prolongación del empotrador, buscar un estrechamiento que se adapte a la forma y tamaño del tricam y tratar de conseguir la máxima superficie de contacto. En fisuras paralelas se apoya el pico sobre el que rotará el empotrador en una de las paredes de la fisura (a ser posible en un agujero o rugosidad), y los raíles en el lado opuesto. La cinta debe colocarse entre los raíles de la pieza, con el eje de rotación de la cinta en la parte superior del dispositivo, y le daremos un buen tirón para que pueda producirse el efecto de leva en la fisura. Esto nos  da un rango de trabajo de cada tricam individual mayor que en un fisurero de tamaño equivalente, y es más ligero que un friend de tamaño equivalente. En zonas con muchas fisuras horizontales (como la Roca dels Arcs, en Vilanova de Meià), las patas de cabra son muy útiles: será una cinta y no un cable (más rígido) lo que apoye en el borde de la fisura; el pico se debe colocar hacia abajo, para que la cinta quede por la parte superior y apoye menos en el borde de la fisura. En rocas muy blandas, como la arenisca, el pico se clavará literalmente en la fisura, aumentando la seguridad del emplazamiento.
Aunque lo mejor en todo caso es recibir un curso de escalada con un técnico o un guía competente, no nos vendrá nada mal practicar todo esto en bloques a la altura del suelo; y donde veremos realmente cómo se hace será escalando en artificial una fisura limpia de 6b ó 6c, a ser posible vertical. Así comprobaremos de primera mano cómo trabajan los empotradores bajo buestro peso sobre el terreno. Pero cuidado, el método de ensayo-error no es lo más adecuado para utilizar en montaña...
Probando el material en un bloque en el suelo
Para saber más:
-Anclajes de escalada. John Long. Ed. Desnivel
-Material para roca y hielo. Clyde Soles. Ed. Desnivel
-Alpinismo extremo. Mark Twight. Ed. Desnivel

lunes, 4 de abril de 2011

LA PREPOTENCIA DE ALGUNOS

Todos conocemos algún escalador prepotente (yo conozco varios, pero no daré nombres para no herir sensibilidades...); de ésos que van por la vida con aires de superioridad y autosuficiencia, criticando y censurando a los que no son como ellos. El típico escalador clásico que va mirando por encima del hombro a los "deportivillos de mierda", o el típico escalador deportivo que hace mucho grado, y que también va mirando por encima del hombro a todos los demás: a los principiantes en vías fáciles, a los no principiantes en vías no tan fáciles (pero siempre más fáciles que las que hace él), e incluso a los no escaladores (¡por no escalar!).
Estos escaladores, prepotentes y maleducados, piensan que son mejores que los demás porque hacen lo que hacen, y eso les diferencia del resto de los mortales. Bueno, ¿es una persona mejor que otra por hacer 7c u 8b? Es decir, ¿yo valgo menos como persona, porque sólo hago IV y V (ó 6b), que otro escalador que escala 7º u 8º grado? Nadie en su sano juicio pensaría esto, aunque realmente es lo que dan a entender estos escaladores prepotentes.
Como siempre, todo se reduce a lo mismo: la falta de respeto, la intolerancia y la mala educación de la gente. Somos personas, y deberíamos comportarnos como tales; la escalada es una actividad apasionante en todas sus variedades, pero no nos hace mejores personas. Y lo único que conseguimos con estos comportamientos intolerantes es ser gente rastrera y miserable, no mejores personas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

EN LA SUR DEL TORREÓN

Cara oeste del Torreón desde el refugio
Galayos, 9 de la mañana de un domingo cualquiera en verano, hace ya unos cuantos años. Despierto a Víctor y empezamos a prepararnos. Queremos hacer la Sur Clásica al Torreón de los Galayos (170 m, D Sup). Como siempre que venimos a Galayos, vamos yosemíticos, con dos juegos de fisureros, otro de friends con tallas medias repetidas, unas patas de cabra y unos excéntricos (todo entra...), muchas cintas largas, y un estribo por lo que pueda pasar... Por suerte, hace sol, y vamos bastante ligeros de ropa. Calculamos unas tres horas para la vía (muy tranquilamente...), y una hora y media más para aproximar y el rápel. A ver qué pasa.
Para empezar, bajamos desde el refugio, rodeando la Punta Mª Luisa hasta la canal de la Aguja Negra, donde empezamos a trepar con la roca mojada hasta un resalte donde nos pusimos ya los pies de gato. Trepando con mucho cuidado llegamos hasta la base del Torreón, pero tuvimos que esperar un buen rato porque había dos cordadas por delante. Habíamos decidido empalmar largos y alternar en cabeza de cuerda a mitad de la vía. Empezó Víctor con los dos primeros largos que superan el zócalo, pero tuvo que montar una reunión intermedia porque había gente por delante.
Víctor en el tercer largo
Llegando a la reunión
En la segunda reunión habíamos previsto nuestro relevo; para empezar me toca el tercer largo, con una bavaresa protegida con clavos de hace treinta años, hasta una repisa donde estaban los colegas de la otra cordada, y tampoco pude empalmar los largos; recuperé a Víctor antes de continuar la escalada.
"¡¡Haz la foto de una vez!!"
Aquí comienza el diedro característico de la Sur del Torreón, que también me tocaba a mí. Empecé a escalar, cacharreando por el fondo del diedro, superando pequeñas repisas con algunos pasos atléticos hasta llegar a otra repisita a unos 12 ó 15 metros de la cima. Ya había sacado el estribo en un paso vertical, y aquí lo volví a sacar. Miré hacia abajo, a la repisa donde me aseguraba Víctor y más abajo aún; allá se veía todo el abismo hasta el fondo de la Canal de la Aguja Negra. Con un escalofrío me protegí por la izquierda, metí un fisurero a la derecha, en el fondo del diedro, y pasé el estribo. Probé el fisurero, me colgué de él, y echándole huevos, pero no los suficientes, me subí al estribo. Pero justo en el paso para salirme del estribo, algo ocurre: la cuerda no corre. Pidiéndole cuerda a Víctor y tirando de ella, intenté salir en libre, pero no pude y acabé reventando, así que me bajé a la repisita con la moral por debajo de Víctor.
Primer intento del paso de marras en artificial
-No puedo, tío... -. Y Víctor que tampoco lo ve claro, pero me anima a intentarlo: en artificial por la izquierda, en artificial por la derecha, en bavaresa por la fisura de la derecha... Pero mi moral ha seguido rodando canal abajo, y lo único que puedo hacer es montar reunión, con la esperanza de que Víctor lo saque. Monto, sube y lo estudia. Son las 18:30, ya no da el sol en la pared y empiezan a formarse algunas nubes; yo estoy temblando, llevo un buen rato parado en la repisa y me he enfriado. Además, desde el desayuno no hemos comido y no traemos nada de comer, ni una triste barrita energética. Hay que salir por arriba, aunque sea en artificial, porque rapelar la vía puede suponernos una odisea... De hecho, al llegar a la repisita Víctor no lo ve claro, y sigue animándome, diciendo que mi cabeza está mejor que la suya (estuvo a punto de matarse en un rápel algunos años antes), y que yo ya he pedaleado sobre cacharros. Entonces, me da dos opciones: llamar al helicóptero (¡Pero Víctor...!), o bien que YO le echo huevos y saco el paso... Después de quince minutos mirando, remirando y pasando frío, le echo huevos: A1 sobre el curvo del 3 y el hombro de Víctor. Un poco más arriba, al salirme del estribo pegué un mal tirón y saqué el empotrador de su emplazamiento, con los nervios y la tensión que ello conlleva (en caso de caída, factor 2 o casi...). Otro poco más arriba y... ¡¡Sí, estoy empotrado!! ¡El paso salió y la vía está hecha! Llego a una pequeña brecha, me salgo ligeramente a la cara oeste para dar un paso por una fisurilla con los pies en placa, y llego a una reunión de espits con chapas verdes después de unos metros de trepada de III. Me anclo, y... ¡¡VÍCTOR!! ¡¡REUNIÓÓÓÓN!!
Víctor a punto de llegar a la cima
Al rato llega Víctor, radiante de felicidad, y sin más dilación sale a cima. Una zancada sobre un patio impresionante y se monta a horcajadas sobre la cima, se ancla y es mi turno. Remonto fácilmente hasta la zancada donde Víctor había dudado un poco, y miro hacia abajo. “Al loro, qué patio...”, pensé, di la zancada y me subí también a horcajadas sobre la diminuta cima del Torreón de los Galayos. Nos hicimos las fotos de cima, y preparamos las cuerdas para el descenso: un impresionante rápel de casi 60 metros por la cara norte hasta el suelo, otro de 8 ó 10 metros, y destrepe hasta el refugio a la carrera. Una vez allí, abrazo final de cumbre después de 8 horas de escalada, comimos algo y nos relajamos al fin. Tranquilamente recogimos el material, y en una hora de bajada estábamos en el coche.
¡¡Al fin en la cima!!