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martes, 25 de octubre de 2011

APERTURA DE LA VÍA 'SERGIO BREÑAS' EN LA PEÑA EL CASTIELLO (SAN ANDRÉS)

La cara este de la peña El Castiello desde el camino de aproximación
Hito de la Ruta del Oso
La peña El Castiello se encuentra en la Sierra de Guanga (o Buanga), justo al norte del barranco de Guanga (un sencillo y frecuentado barranco), en el valle del río Trubia. El acceso al risco se hace desde San Andrés (que para los que no lo sepan, pertenece al Concejo de Oviedo, y es donde vivo junto a mi pareja Carolina), caminando unos 30 ó 40 minutos por la Ruta del Oso (no confundir con la Senda del Oso, que también está por la zona), atravesando un bosque de castaño y roble.
Carolina antes de escalar, a pie de vía
Ayer, aprovechando un rato tonto a mediodía, decidimos acercarnos a la zona. Hace un mes 'descubrimos' el risco en una vuelta de reconocimiento, y vimos que había posibilidades de abrir algunas vías, sobre todo fisuras y diedros. Como estaba reciente lo de Sergio Breñas, pensamos volver a abrir una de esas fisuras para dedicársela y rendirle nuestro pequeño homenaje. La roca es cuarcita, nada adherente, pero de bastante mejor calidad de lo que esperábamos; ambos pensábamos que iba a estar descompuesta en algún tramo y que nos quedaríamos con los cantos en la mano, pero no es así. La roca es franca y se protege muy bien.
Al salir de San Andrés, hay que seguir los hitos de la Ruta del Oso, unas pequeñas baldosas con un oso pintado. Estos hitos nos llevan hasta un collado donde se da acceso a los primeros rápeles del barranco de Guanga, pasando por delante de la cara sur de la peña antes de alcanzar el collado. Pasaremos junto a un gran bloque desde el que ya veremos la vía. Desde el camino, la fisura es evidente y hay un enorme castaño en la base.
Carol empezando la fisura
Breve descanso
Carolina empotrando las manos
Empezó subiendo Carolina, cacharreando por la fisura y subiendo con cautela porque ambos creíamos que la roca estaría rota. Hacia la mitad de la fisura, hay una rama del castaño que toca la pared, atravesando la vía. Hay que pasar por debajo de la rama para que no haya complicaciones con la cuerda. Al llegar al final de la fisura, dejé de verla, aunque seguí dando cuerda. Al rato, noto que Carol se para, y empiezan a caer cosas: ramas secas, tierra suelta y algún terrón mediano, alguna piedrecilla... Sigue subiendo, y después de un momento vuelvo a verla más a la izquierda. Vuelve a pararse, un rato largo esta vez, hasta que la oigo gritar que ha montado una reunión en un árbol, pero que quiere que la baje. La descuelgo y retiro la cuerda para subir de primero. Como dije antes, la roca es franca y sólida; a pesar de no ser adherente, hay muchos pequeños relieves tipo regleta que ayudan mucho a la hora de colocar los pies. Subí sin problema hasta el final de la fisura, hasta una zona arenosa (que habrá que limpiar la próxima vez). Aquí sale una fisura horizontal que acaba en una sabina. Al llegar a la sabina, puse un seguro, y después de un buen rato buscando el árbol del que bajó Carol, encontré un cordinillo de 7 mm con un mosquetón de seguro; se había descolgado de una sabina del tamaño de mi brazo... Su árbol aguantó ese descuelgue (Carol no llega a 50 kg), pero no creo que hubiera aguantado una caída mediana (Ya hablaré en otro momento de los compañeros de cordada). Recoloqué el seguro para seguir subiendo, y me encaramé a una placa sin poder protegerla. Tras unos metros llegué a la cima de la pared, y un par de metros más allá encontré un árbol donde montar un tinglado. Recuperé la cuerda y bajé en rápel recogiendo el material.
Carol y yo, la cordada artífice...
La evidente entrada a la vía Sergio Breñas
Creemos que nadie ha subido antes por aquí, no vimos ningún indicio de paso, así que... La vía Sergio Breñas tiene un solo largo de unos 30 metros, y nosotros la graduamos como V, aunque yo pensaba que iba a resultar más difícil. Discurre por un evidente off-width diagonal a la derecha (aunque se escala por fuera) que se va estrechando. Cuando la fisura se acaba, llegamos a una zona arenosa que nos deja en otra fisura horizontal a la izquierda. Hacemos una pequeña travesía a la izquierda y seguimos hacia arriba por una sencilla placa que no se puede proteger hasta un diedrín que nos deja en la cima de la pared. Un par de metros por terreno horizontal y llegamos a la reunión, montada con un cordino de 9 mm y un maillón en un árbol. La bajada se hace rapelando de ese cordino hasta el suelo. Hay que llevar cuerda de 60 metros y casco, algunas cintas largas, un juego de fisureros y otro de friends, con algunos números grandes (4 y 5 de Wild Country o equivalentes, por lo menos). Nosotros usamos además, tres patas de cabra de los números 4, 5 y 6.

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