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domingo, 12 de junio de 2016

PASEANDO POR EL VALLE DE ARÁN. EL MONTCORBISSON Y LOS LAGOS DE BACIVÈR

El Montcorbisson desde Vielha
En estas últimas dos semanas, estoy haciendo algunas rutas clásicas en el valle de Arán, descubriendo zonas y reconociendo el terreno. Algunas a pie, y otras en BTT. En este sentido, el Valle es un lugar perfecto para la práctica de actividades de montaña en general; en invierno, además del esquí alpino y de fondo en la estación de Baqueira, podemos practicar esquí de montaña, alpinismo, escalada en hielo, rutas con raquetas de nieve, e incluso escalada en roca en las zonas más bajas o al otro lado del túnel de Vielha. Fuera de la temporada invernal, es el momento de la escalada en roca, el descenso de barrancos o la BTT, con rutas exigentes y descensos bastante técnicos.
El Montcorbisson desde el parking
El otro día, hice una ascensión relámpago en menos de dos horas al Montcorbisson, con Carol y los perritos. Es una modesta montaña situada sobre Vielha que apenas mide 2175 metros, y las reseñas que había visto de la ascensión calculan de 2h30' a 2h45'.
La ascensión es bastante sencilla técnicamente, se trata sólo de caminar. Y el desnivel desde el parking de la Bassa d'Oles sólo es de unos 570 metros de subida y lo mismo de bajada. Pero a pesar de no ser una actividad larga, difícil o compleja, es casi imprescindible por las vistas que hay de todo el valle, el sector N del Parque Nacional de Aigües Tortes, Montarto, el circo de Colomèrs, Maubèrme, Aneto y Maladetas... Nosotros lo hicimos en 1 hora 45 minutos, sin prisas ni agobios, paseando con los perritos.
Primeros pasos al salir del parking de Orri
Y dos días después, me voy a hacer otro paseo con dos amigos de toda la vida que también viven en el valle de Arán. Esta vez, el paseo es bastante más largo, aunque tampoco es una actividad muy técnica ni exigente: La subida a los lagos de Bacivèr desde el aparcamiento de Orri, atravesando parte de la estación de esquí de Baqueira. El día no prometía nada a primera hora, y subimos hasta el parking mirando al cielo cubierto de nubes; al llegar a Orri, el cielo seguia cubierto, pero parecía que quería abrir. Nos pusimos en marcha poco antes de las nueve, por un sendero bien marcado en subida ligera pero constante. En un rato llegamos al primero de los lagos, el Lac de Bacivèr de Baish.
El Lac de Bacivèr de Baish entre las nubes
Seguimos subiendo hacia los lagos de más arriba. En ese tramo, el cielo se abrió finalmente, y empezó a dar el sol poco antes de llegar al llano donde están los Lacs de Naut de Bacivèr. Allí hicimos un pequeño descanso para comer algo, y aprovechamos también para quitarnos algo de ropa porque el sol ya picaba. Por detrás de nosotros quedaba el mar de nubes cubriendo el resto del Valle. Desde ahí, aún nos quedaban unos 170 metros de desnivel hasta el collado que se asoma a la vertiente del Pallars, hacia los llanos de Isavarre. Para llegar hasta ese collado, se veía el camino que debíamos seguir a través de unos neveros y remontando la ladera. Y 50 minutos después llegábamos a la collada dels Estanys del Rosari, donde encontramos un enorme nevero hacia la vertiente pallaresa. La bajada por ahí parece imposible por ahora, quizá más avanzado el verano. Desde el collado, subimos a la cota que hay al norte, sin nombre en los mapas, quizá a unos 2530 metros.
Tulu en la collada dels Estanys del Rosari

Desde esa cota empezamos la bajada, viendo marmotas, parando otra vez en los Lacs de Naut para comer y abrigarnos, y bajando después del tirón hasta Orri porque entrábamos de nuevo en la nube.
Una actividad larga, de 6 horas, 660 metros de subida y 660 metros de bajada, aunque nos la tomamos con mucha calma. Pero merece la pena porque se desarrolla en un entorno increíble pese a estar 'al otro lado' de una estación de esquí.

jueves, 9 de junio de 2016

BESIBERRI NORTE (3015 M)

La cresta de los Besiberris

Después de una buena temporada sin escribir, aquí estoy de vuelta con una ascensión pirenaica bastante exigente, el Besiberri Norte desde el parking de Conangles, cerca de la boca sur del túnel de Vielha. Desde la última entrada del blog, entre otras cosas me he trasladado a vivir al valle de Arán; en Asturias no hay trabajo, así que tuve que irme de allí, lamentablemente...
Pero vamos a lo que nos ocupa hoy, el Besiberri N. La ascensión desde el aparcamiento supone 1580 metros de subida y lo mismo de bajada, y se puede dividir en tres zonas bien diferenciadas: la primera parte por el Bosc Negre, la segunda parte desde el Estany de Besiberri hasta el Estanyet, y la tercera desde ahí a la cima.
El Barranc de Besiberri
Al poco de empezar la marcha, entramos en el Bosc Negre, y vamos recorriendo un camino en ligera bajada hasta que llegamos al Barranc de Besiberri, el torrente de desagüe del Estany de Besiberri. Ese tramo, de unos 500 metros de desnivel, se me hizo bastante ameno y rápido. Hay que atravesar el bosque, aún a la sombra a primera hora de la mañana, y cruzar el torrente por una plancha de hormigón a modo de puente. A nuestra espalda, van apareciendo algunos tresmiles del macizo del Aneto: primero el Tuc de Mulleres, más adelante el pico Russell, Ballibierna, Tempestades e incluso el Aneto. El camino va ganando altura fácilmente, hasta que llegamos al rellano horizontal donde se encuentra el Estany de Besiberri. Ahí salimos del bosque y se abre una gran perspectiva ante nuestros ojos, todo el valle glaciar con los lagos, el circo al frente y la cresta de los Besiberris coronando la escena. Esta segunda parte de la ascensión es, con diferencia, la más sencilla. Se trata de un agradable paseo por un prado alpino junto al lago, con suaves repechos al remontar el torrente hasta el Estanyet de Besiberri. En este tramo, apenas subimos 180 metros de desnivel...
Pico Russell y Tuc de Mulleres desde el Estany de Besiberri
A partir del Estanyet, empieza lo más duro. Todavía faltan 850 metros de subida por una zona casi sin caminos, donde hay que atravesar el nevero que, a estas alturas, aún ocupa una buena extensión. Pero a la hora que llegamos, la nieve ya estaba blanda, y se nos iban hundiendo los pies o resbalábamos medio metro a cada paso. Esto, unido al calor que estaba pasando por el esfuerzo y el reflejo del sol en la nieve, hizo que esta parte me resultara la más dura físicamente; cuando llegué al final del nevero, tuve que parar un buen rato a descansar y comer algo.
Tulu en el nevero, con el Besiberri S al fondo
Cuando nos pusimos en marcha, decidimos seguir por la roca. Hay una trepada de unos 50 o 60 metros que no llegará a III (llevábamos botas rígidas de invierno), y alcanzamos la cima. Con un vistazo, descubrimos decepcionados que no estamos en la cima del Besiberri, sino en la primera aguja de la cresta desde el norte. En cualquier caso, las vistas son espectaculares. Hacia el este, el sector NW del Parque Nacional de Aigües Tortes, Punta Alta, Comaloforno, la brecha Peyta, donde antiguamente estaba el refugio de Besiberri... Y hacia el oeste, el macizo del Aneto. Doy un par de vueltas buscando una salida, pero no lo veo claro porque vamos con los perritos y el destrepe se ve un poco peliagudo. De manera que damos media vuelta, y nos vamos por donde hemos venido.
El Besiberri N
Gracias a que la nieve está blanda, podemos bajar un buen trecho deslizando un poco  los pies en cada paso, y así dejamos atrás el nevero. Después nos desviamos del camino de subida para pasar por delante del refugio del Estanyet de Besiberri, una caja metálica con capacidad para unas 18 personas.
Para entonces, yo ya estaba reventado, deseando llegar al parking y terminar la actividad, pero aún quedaba casi la mitad del descenso. Seguimos bajando por la ladera que baja del refugio hasta el torrente que desagua del Estanyet. Afortunadamente, el tramo entre ambos lagos es prácticamente horizontal con pequeños repechos de bajada, y en unos minutos estamos bajando ya junto al Barranc. En 45 minutos más estamos en el parking de Conangles, reventados pero satisfechos por la actividad: es la primera ascensión de esta envergadura en bastante tiempo... 9 horas de actividad y unos 1300 metros de desnivel en subida y otro tanto en bajada. Me pareció bastante dura físicamente, pero también muy satisfactoria precisamente por eso, por el esfuerzo realizado y por el entorno en el que se desarrolla toda la ascensión. Sin duda, es una actividad muy recomendable, siempre y cuando estemos en buena forma física y acostumbrados a movernos por terrenos accidentados, salvajes, aéreos y sin caminos.
El Estany de Besiberri con la cresta de los Besiberris al fondo

sábado, 21 de febrero de 2015

LAS EXCUSAS

Todos conocemos a alguien experto en inventarse excusas para no escalar de primero. "Dale tú, que estás más fuerte", "hazte este largo, que a tí se te dan mejor las fisuras", "empieza tú, que llevo 3 años sin escalar en granito", "es que yo nunca he hecho artificial sobre friends", "mira a ver, que yo no puedo", "es que yo el otro día", y así hasta 1000... Pero lo mejor viene después, cuando el experto excusero llega a la reunión y te dice: "qué vía tan bonita, tengo que traer aquí a mi novia", con lo que se te queda una cara de tonto que no puedes con ella, y piensas "¿a quién pretende engañar este pobre infeliz?".
¿Qué es una excusa? Según la RAE es un motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión. Es un razonamiento más o menos elaborado que usamos para intentar justificar lo injustificable: que no somos (o no nos creemos) capaces de realizar una acción para la que objetivamente estamos capacitados, ya sea por miedo, vagancia, falta de compromiso o lo que sea, pero sin reconocer explícitamente ese sentimiento. Incluso es posible que realmente el "excusero" sea incapaz de realizar la acción, pero como no actúa, es imposible saberlo.
La otra opción es intentar justificar un comportamiento guiado por los sentimientos anteriores (miedo, vagancia, falta de compromiso, etc), sin reconocer ese sentimiento. Como ejemplos del primer caso, todos los que puse al principio del post; ejemplos del segundo caso serían intentar justificar de forma lógica por qué un escalador cree necesario meter un seguro cada 15 cm en una vía muy por debajo de su nivel físico y técnico, por qué siempre se agarra a las cintas, o por qué se ha caído (me resbalan los gatos, me sudan las manos, hay mucha gente mirándome, o los astros no están alineados para encadenar...). Como todos sabemos, estos razonamientos no son más que un montón de mierda, mentiras y autoengaño.
¿Y por qué damos tantas excusas? Principalmente porque no queremos reconocer los sentimientos de los que hablaba antes (miedo, vagancia, etc), puesto que hacerlo supone aceptar que no somos como la gente (o uno mismo) cree que somos. Pero no sólo damos excusas a terceras personas, también nos las ponemos a nosotros mismos para justificar por qué no entrenamos, por qué no llevamos una alimentación adecuada, por qué no dejamos de fumar o por qué seguimos poniendo excusas para todo.
Hay una estrategia para "desenmascarar" las autojustificaciones, y es hacernos 5 preguntas; las preguntas son una herramienta muy poderosa para el cambio, pero es imprescindible una honestidad brutal y respuestas muy concretas (y si acostumbramos usar excusas para todo, no tendremos esa honestidad...). Las preguntas son: ¿De dónde viene esta excusa?, ¿es cierta?, ¿cómo es mi vida con ella?, ¿cómo sería mi vida sin ella?, y ¿qué se esconde realmente tras ella? Respondiendo honestamente a estas 5 preguntas, descubrimos que nuestros pretextos son sólo mentiras, y cuando vemos la realidad de nuestras "creencias" también vemos que no se sostienen, y que no tiene sentido mantenerlas por más tiempo.
Pero acabar con las excusas de terceras personas es más difícil. Plantearle estas preguntas a un experto excusero nos puede enredar en una maraña de excusas, pseudorazonamientos y pretextos de la que es casi imposible salir: si el excusero no quiere abrir los ojos, no va a hacerlo por mucho que insistamos. Al final, como casi todo, el tema se reduce a una cuestión de autodisciplina (o falta de ella, en este caso).
Para terminar, os dejo una de las frases más interesantes e inspiradoras que he leído mientras preparaba esta entrada: "El que quiere hacer algo, encuentra el camino. El que no quiere hacer nada, encuentra una excusa."




martes, 14 de enero de 2014

VISITA A LA PEDRIZA

Aprovechando la visita anual a la familia por las navidades, estuve un par de días en la Pedriza con algunos amigos. Nos acercamos a la Vela para hacer la Francisco Prieto, una clásica de artificial sencillo de la Pedriza.
El grupo Pajarito-Vela-Campana
El miércoles 8 de enero por la noche, salimos de Madrid Víctor, Jimmy y yo para encontrarnos con Claudio en el parking de Canto Cochino. Vivaqueamos por la zona, y durante la noche tuvimos un incidente con un zorro que se llevó una bolsa con medio roscón de Reyes que había traído Víctor.
A la mañana siguiente
A la mañana siguiente, subimos hacia el refugio Giner por la Autopista de la Pedriza, desviándonos hacia el collado Cabrón, donde descansamos un rato; yo estaba reventado, llevaba mucho tiempo sin portear una mochila pesada y sin hacer montaña, y me estaba costando. Al final, después de casi dos horas, llegamos a la base de la Vela. Allí, preparamos todo el material, un estupendo juego de Camalots C3 y C4 de Jimmy, totalmente a estrenar, algunos fisureros, un manojo de expreses y los estribos. Esta vía ya la tengo hecha varias veces, y como ya me lo sé, me puse los gatos para la trepada inicial hasta un pequeño hombro. A pesar de haberla hecho ya, no recordaba que ese tramo fuera tan duro. En la guía lo ponen de V-, pero me pareció algo más difícil.
Preparando el material en la Vela
Una vez en el hombro, saqué los estribos y empecé a progresar por la placa con spits hasta el comienzo de la fisura. Allí, metiendo friends, fui progresando com bastante cuidado, ya que hace meses que no escalo. Los primeros 5 ó 6 pasos en la fisura fueron tensos, hasta que volví a cogerle el rollo al tema. Llegué a un clavo, un universal algo oxidado en el que el mosquetón hacía palanca contra la roca, así que pasé un cordino para chapar el clavo. Más arriba, encontré un anillo de cordino colgando de la fisura. Un análisis más detenido me hizo ver que lo que yo creí que era otro clavo, en realidad era el vástago de un friend que alguien metió demasiado y luego no pudo recuperar. Al colgarme de aquello, el friend se recolocó, y me llevé un buen susto, pero aguantó mi peso y el de mis 3 compañeros sin problema. Sin mayores contratiempos, llegué a la reunión. No sé por qué, pero a pesar de haberla hecho varias veces, no recordaba que la reunión estuviese equipada con parabolts con anilla; aún pensaba que había que rodear el bloque de la cima (la "llama" de la Vela) con un anillo largo y rapelar desde allí, así que me llevé una grata sorpresa al ver las relucientes chapas... Y eso que la última vez que la hice ya tenía la reunión equipada.
Después de escalar la vía
Al bajar, dejé todo montado para que subieran los demás; Jimmy quería probarla en libre de segundo, Claudio andaba con problemas de espalda y no quiso arriesgarse a hacerse daño yendo de primero, y Víctor no va cómodo de primero en artificial.
Jimmy empezó la vía en artificial por la placa con spits, y al llegar a la fisura tuvo que dar otro par de pasos en los estribos porque la fisura es muy fina. Cuando alcanzó una zona más ancha y salió en libre, podíamos oír sus comentarios al probar los pasos mientras resoplaba. Aún tuvo que subirse a los estribos un poco más arriba.
Añadir leyenda
"Esto es ultraduro", dijo al llegar al suelo...
Después subieron Claudio y Víctor sin mayores problemas, ambos en artificial. Víctor recuperó el material al bajar, recogimos todo y nos bajamos hacia el Cáliz, para escalar allí antes de volver a los coches, pero nos pasamos el desvío y seguimos bajando por el sendero que lleva a la charca Verde y a canto Cochino.
Cuánto tiempo llevaba yo sin pasar por todas esas zonas, a pesar de que el año pasado (en la visita navideña a Madrid) ya estuve un día haciendo artificial en el risco de la Familia, un fin de semana en el Yelmo y otro par de días en las Oseras... Pero ya no volveré a la Pedriza al menos hasta después del verano.



viernes, 27 de diciembre de 2013

LA NORTE DEL TORRES


El pico Torres, con la arista este
El sábado 14 de diciembre estrenamos la temporada invernal en la cara norte del pico Torres. Con la méteo favorable, nos dimos el madrugón, fuimos hasta el puerto de San Isidro, y alrededor de las 7 estábamos ya en marcha. Dos horas después alcanzamos el collado de la Ventana, y nos asomamos a la cara norte, donde nos recibió una ventolera bastante intensa. Pensábamos hacer la Norte Directa, pero viendo el estado del resalte rocoso a mitad de la vía, decidimos cambiar el objetivo por la cara norte de la Arista E, una vía algo más asequible. A pesar de llevar cuerdas y demás, empezamos a escalar a pelo por palas de 45 grados, con la nieve bastante dura, hasta el resalte central que atraviesa toda la pared, donde tuve un primer momento de tensión. Allí estuve un buen rato dando patadas a la nieve y buscando un buen anclaje para los piolets, de vez en cuando miraba hacia abajo y veía la caída por toda la cara norte, unos 150 ó 200 metros, hasta la base de la montaña, rodando por la nieve dura sin poder pararme. Esto sólo le añadía más tensión al momento, y no podía pensar en otra cosa. Al fin, después de un buen rato, pude anclar uno de los piolets decentemente y superar el resalte.
Superando uno de los resaltes

A partir de ahí, fuimos buscando el mejor camino, esquivando los resaltes a derecha e izquierda, con la nieve bastante dura y el  furioso viento que intentaba tirarnos cada vez que nos acercábamos al filo de la arista E. Así, fuimos superando resaltes y palas de nieve dura hasta el hombro E, donde confluyen la vía normal, los corredores de la cara E y la arista Este. A partir de allí, hay que hacer una travesía por la cara norte, con la nieve durísima en la que apenas mordían los crampones, y bastante tensión a causa de esto; un resbalón nos haría caer muchísimos metros por la cara N, casi sin posibilidad de detención debido al hielo y la nieve tan dura.
Avanzando con esfuerzo por la arista Este
Al llegar a la arista cimera, el viento era mucho más intenso, y tuve que avanzar casi a cuatro patas hasta el vértice geodésico donde me esperaba Carol, sentada sobre la nieve. Al llegar a la cima, le di un beso a Carol, y salimos pitando de allí, también a cuatro patas. La travesía por la helada cara Norte, ahora en descenso, se me hizo algo más dura que al subir, pero en un momento estábamos en el hombro Este, bajando por la canal de la vía Normal, a la que le estaba dando el sol desde el alba, y nos hundíamos hasta el tobillo. Unos minutos más tarde, ya que bajamos deslizándonos por la nieve, llegamos a la majada del Torres, y ya sin problemas alcanzamos el puerto de San Isidro 7 horas después de empezar la actividad.
Y al bajar de la cima, con la arista al fondo


martes, 27 de agosto de 2013

NUEVA APERTURA EN VALLE DE LAGO (SOMIEDO - ASTURIAS) - EXTINCIÓN INMEDIATA, 6a

Preparando la cuerda a la entrada de la fisura
Somiedo es un Parque Natural asturiano, cuyo PRUG es bastante restrictivo. A pesar de no haberlo leído entero (imaginad lo entretenido que resulta un texto de este tipo), sé algunas cosas. Dentro de los límites del Parque hay algunas áreas donde el acceso a pie está prohibido; después de leer esto, podríamos deducir que la escalada también está prohibida, y de hecho, la creencia popular es que no se puede escalar en Somiedo. Pero en el PRUG se lee lo siguiente:
"[...] Dado que las actividades de escalada pueden producir problemas para la conservación de ciertas especies, estarán prohibidas en los roquedos que sirvan como lugares de cría o reposo a rapaces u otras aves (Art. 3.10, Uso público, interpretación y educación ambiental)". No especifica nada más, y en cualquier caso, como se ve en el título del post, estoy hablando de una posible apertura (únicamente se usaron seguros recuperables) en una pequeña escuela deportiva ya existente en el pueblo de Valle de Lago.
En definitiva, y para no enrollarme, hace poco estuve escalando en esta escuela con Carol. El sector donde escalamos está justo al lado de la carretera y tiene 3 vías equipadas. De una visita anterior, ya tenía vista una fisura medio en diagonal, medio en travesía de izquierda a derecha, totalmente limpia, y le había comentado a Carol que había que volver allí con una ristra de friends y probarla. Fue pasando el tiempo hasta que volvimos a Somiedo con intención de escalar, y fuimos directamente al sector en cuestión para calentar en las vías existentes y entrarle a la fisura.
Apretando el culo en los primeros metros
El caso es que la placa que hay por debajo de la fisura estaba recubierta de polvillo de roca, lo que hacía que las suelas resbalasen bastante. Metí dos friends casi desde el suelo y los triangulé, y encontré los dos emplazamientos siguientes: uno para un fisurero del 6 que tranquilamente podría aguantar nuestro Citroën Saxo colgando de él, y otro para un Camalot del 3. Hasta ahí llegué sin pena ni gloria, limpiando la arenilla de la placa con la mano, y siendo bien consciente de que aquello no era IV ni V... A partir de ahí, tenía que estirarme a un agarre pinchudo, aguantar los pinchos en la mano y meter un friend muy grande (Wild Country #5). Conseguí meterlo y pasar la cuerda, pero en el siguiente paso resbalé con la arenilla y caí 30 cm sobre el friend. Desde ahí limpié algo más de polvillo, buscando pequeños apoyos en la placa para poder subir en bavaresa, hice un par de intentos sin mucha convicción, y me bajé. Tengo la suerte de escalar al mismo nivel con una compañera totalmente complementaria a mí: cuando yo no puedo (física o psicológicamente), ella está allí, y viceversa. Y ese día, ella estaba allí.
Metiendo el siguiente friend
Hace años tuve un compañero de cordada (José Peña, quizá algunos lo conozcáis) que solía decir: "Para escalar hace falta algo que no se compra en las tiendas; pa' escalar hacen falta HUEVOS". Bueno, pues si hay algo que tenga Carol, son esos HUEVOS. Se colgó el material del arnés y entró a la fisura. Llegó hasta donde me había bajado, aparentemente sin mucho esfuerzo, y desde ahí empezó a resoplar, deseando meter otro cacharro cuanto antes. De hecho, también resbaló un par de veces con el polvillo de roca sin mayores consecuencias. Metió otro par de Camalots y varias patas de cabra de buen tamaño, mientras avanzaba poco a poco, con bastante tensión y esfuerzo, y sin parar de soltar por la boca (en esta cordada tenemos la boca muy sucia...). En un momento dado, tuvo que subir los pies hacia la fisura y empotrar la rodilla porque no encontraba apoyos en la placa. 2 ó 3 metros más adelante, cuando ya empezaba a dejar de verla detrás de la curva de la pared, la oí gritar que estaba en un tramo más fácil y que veía el descuelgue de la primera vía. Ya que hay vías equipadas en la pared, nuestra idea era aprovecharlo y llegar hasta el descuelgue de la primera vía de la izquierda, pero seguramente se podría montar una reunión con friends antes del descuelgue y hacer un segundo largo más corto y fácil que la fisura para salir por arriba (se puede bajar andando hasta el pie del risco).
Carol empotrando la rodilla
Cuando me llegó el turno de escalar, estaba un poco tenso; volví a subir hasta donde había llegado, empotrando los puños y recuperando el material, y volví a resbalarme donde lo había hecho antes. Como soy más alto que Carol, no me hizo falta subir los pies ni empotrar la rodilla, y pude usar algunos apoyos que ella no alcanzaba. El tramo más duro (los primeros 18 ó 20 metros) me resultó más difícil de lo esperado, y debo reconocer que pasé miedo en ese tramo. Pero afortunadamente, no ese miedo que te paraliza y te bloquea (como aquí), sino el que te impulsa a actuar. Apretando el culo conseguí llegar al tramo fácil (una placa de agujeros que no sería ni IV), donde pude respirar y calmarme: ya veía a Carol asegurándome en la reunión. Llegué hasta ella y rapelamos.
No encontramos nada en la fisura, ni rastros de paso ni material abandonado, y debido a la mentalidad generalizada del escalador asturiano (según la cual TODO debe estar equipado, aunque se pueda proteger con friends...), dimos por hecho que estábamos abriendo. Días después, Miguel Ángel Adrados me dijo que seguramente la fisura estaba sin escalar. En cualquier caso, si alguien tiene alguna información al respecto, repeticiones o lo que sea, agradecería que me la enviase.
El sector de la fuente con la fisura
La vía se abrió el 12 de agosto de 2013, la bautizamos como "Extinción Inmediata", y la graduamos de 6a; son unos 30 metros, y utilizamos un juego de fisureros, friends del 0 al 2 y uno del 5, Camalots del 0'75 al 3 y varias patas de cabra grandes, pero se podría hacer sólo con friends del 0 al 5, tamaños medianos repetidos.