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viernes, 13 de octubre de 2017

CORREDOR NE A LA CIMA ESTE DEL ESPIGÜETE (2.444 M)

Peña Prieta desde los alrededores del puerto de S. Glorio
Hace poco rescaté un montón de fotos de los últimos 10 años, y había una carpeta de un viaje a Palencia en 2008, de cuando vivía en Madrid, que casi no recordaba. Al ver esas fotos estuve recordando la "epopeya" de aquel fin de semana de enero. Salimos el viernes por la tarde hacia el puerto de San Glorio, a 450 km, en mi viejo Ibiza y pasamos la noche en el puerto, junto al coche. La idea era hacer el sábado un corredor en la cara Norte de Peña Prieta, el techo de Palencia (2539 m). Pero el acceso a la cara N de Peña Prieta desde San Glorio es larguísimo; hay que subir unos 500 metros de desnivel hasta un collado (el Portillón de las Yeguas), seguir subiendo y bajando por lomas hasta otro collado (el de Robadoiro), y ya desde allí se ve la cara Norte en todo su esplendor. Pero aún hay que bajar un poco más hasta la base de la cara Norte.
Collado de Robadoiro, ya se ve la cara Norte al fondo
Nunca fuimos muy madrugadores, ni siquiera en este tipo de actividades alpinas en invierno, y no recuerdo a qué hora sonó el despertador, pero puedo asegurar que ya había amanecido cuando salimos del saco. Según la guía, desde el puerto son dos horas y media hasta la base del corredor, así que ya íbamos tarde... Yo no recuerdo cuanto tiempo pasó, pero recuerdo que se me hizo eterno, que iba pasando el tiempo y no llegábamos a ningún sitio. Al alcanzar el último collado, viendo lo que habíamos tardado en llegar allí, la hora que era, y que aún teníamos que bajar para alcanzar la base de la pared, decidimos darnos la vuelta. Son 500 metros de corredor (unas 4 horas según la guía) y el descenso, aunque eso era lo que menos me preocupaba; es una bajada relativamente cómoda por una loma hasta el collado de Robadoiro, y desde ahí por el camino de subida; quizá otras dos horas.

La Norte de Peña Prieta
De modo que volvimos al puerto de San Glorio deshaciendo el camino que habíamos hecho por la mañana. Desde ahí, fuimos hacia Cardaño de Abajo para hacer el Corredor NE del Espigüete el domingo. El Espigüete es una montaña de modesta altitud (2450 m), pero de unas dimensiones considerables. Yo ya había estado aquí en verano de 2006, escalando la Cresta Este, un itinerario  muy fácil  (PD, pasos aislados de II o II+) pero muy largo, de unos 1100 metros de desnivel y más de 3 km de recorrido. En aquella ocasión, bajando por la pedrera de la cara Norte con el enorme Espolón Norte a nuestra derecha, me hice una idea del tamaño y las dimensiones del Espigüete.
Vista de Picos de Europa
A mitad del recorrido de la carretera que une Cardaño de Abajo y Cardaño de Arriba está la antigua zona de acampada de Pinollano, donde hay un pequeño recinto donde dejar el coche, justo en la base de la Cresta Este. Desde ahí, sale una pista hacia el oeste junto al arroyo de Mazobres, que da acceso a las caras Noreste y Norte, y llega hasta un pequeño refugio del antiguo ICONA. De nuevo, pasamos la noche junto al coche, y madrugamos algo más que el día anterior, pero no lo suficiente... Según la guía, en unos 15 minutos se alcanza la cabaña y en menos de una hora, una pequeña cueva al inicio del corredor. Nosotros tardamos cerca de una hora en llegar a la cabaña; ya empezábamos a cuestionar los horarios de la guía... O somos unos mataos, o los autores de la guía indican unos tiempos a la carrera (bueno, hay que aclarar que los autores de la guía son miembros del GREIM de la Guardia Civil) o las dos cosas, porque a mí no me cuadraban los horarios.
En el Corredor NE
Casi una hora después, hicimos una parada junto a la cueva de la base del corredor para comer algo, ponernos los crampones y preparar el material. Recuerdo que al poco de empezar el corredor en sí mismo, nos topamos con una especie de chimenea bastante vertical con la roca seca. Serían 4 ó 5 metros, pero ya tuvimos que parar a ver el paso. Con las manos en la roca y las puntas de los crampones apoyadas en una pequeña repisilla, me subí y di otro paso. Ahí vi un clavo en una fisura y pensé, "claro, este tramo es para hacerlo atado...".Hice un paso más, y ya pude clavar los piolets en la nieve y salir de la chimenea a una pala de unos 50º. Subí un par de metros por la izquierda de la pala, buscando un lugar donde montar una reunión en la roca, pero no encontré nada. Así que hundí el ancla de nieve, me aseguré a ella y le eché un cabo a Carol para que subiese ese tramo encordada. Ella llegó sin problema en unos minutos, se desató y salió corriendo por la pala mientras yo recogía la cuerda. Ya no volvimos a juntarnos hasta la cima. Después de esa primera pala donde sudé un poco, la inclinación bajaba a unos 35º. Seguí subiendo ese tramo unos 15 ó 20 metros por detrás de Carol, y girando ligeramente a la izquierda por palas algo más inclinadas, fui pasando entre las rocas por donde había pasado ella, pero poco a poco fue ganando distancia hasta que dejé de verla. Algo más arriba, la inclinación volvía a subir hasta unos 50º. Cuando llevaba un trecho en esa pala, paré un momento, no recuerdo para qué, y levanté el brazo derecho dejando el piolet colgado de mi muñeca. Pero la dragonera no estaba ceñida a a muñeca, y al levantar el brazo, el piolet cayó. Ya lo veía cayendo hasta el final de la pala y perdiéndose en el vacío, y yo subiendo el resto del corredor con un solo piolet, sudando la gota gorda y tardando el doble de tiempo...
El evidente Corredor NE al Espigüete

Afortunadamente, el piolet se arrastró por la nieve y se detuvo a 7 u 8 metros por debajo. Respiré profundamente y bajé esos metros con el piolet que me quedaba y mucho cuidado. Recuperé mi piolet y ajusté las dragoneras de ambos para evitar el mismo error, y seguí subiendo sin más dificultad. Un poco más adelante la inclinación fue bajando hasta que llegué a la cima Este con las últimas luces de la tarde, donde me esperaba Carol pasando frío. Desde ahí, hay una pequeña bajada hasta el collado entre las dos cimas, y unos 50 metros más de subida hasta la cima principal. Mi intención era bajar por el Corredor N, pero para eso había que llegar a la cima principal. Otro error que cometimos (aparte de no madrugar) fue no llevar los frontales, así que decidí que bajaríamos por la Cresta E; aunque fuera más larga, contando con la luna llena tendríamos más luz que por la cara norte. Esa fue la suerte que tuvimos, y aun así tardamos 3 horas en llegar al aparcamiento. Yo llegué reventado, la última media hora de bajada ya no podía ni con los calcetines...
Al llegar a Pinollano, descansamos un rato, estuve estirando las piernas y me cambié de calzado porque no se debe conducir con las botas de madera. Recogimos las cosas y emprendimos el largo viaje de vuelta a Madrid, donde llegamos ya de madrugada.
De este fin de semana se pueden sacar algunas conclusiones; algunos errores que nos podían haber costado un susto o algo más. El más importante, creo que fue el hecho de no madrugar para meternos en una actividad tan larga (400 m de corredor, 1100 m de desnivel acumulado de subida y el descenso tan largo). Pero también influyó fiarnos de los horarios exprés de la guía sin ajustarlos a nuestro ritmo, no llevar frontal, llevar demasiado peso, beber lo justo durante la actividad... Todos estos errores a evitar darían para varios posts, que me gustaría ir escribiendo en los próximos meses.

martes, 26 de septiembre de 2017

EL MONTARTO (2833 M)

El Montarto desde el parking del Pont del Ressec. La cima es la punta más alta y alejada
El Montarto o Montardo, es una de las cimas más representativas del valle de Arán, y una de las más altas. Desde su cima tenemos una amplia panorámica hacia todas sus vertientes, desde el macizo de las Maladetas al suroeste, las cimas del Parque Nacional hacia el sur, la Pica d'Estats, Maubèrme, la zona de la estación de Baqueira-Beret... Su ascensión por la ruta Normal desde el valle de Valartíes es una de las actividades más clásicas del valle de Arán, un poco larga por el desnivel a salvar (más de 1400 metros de subida), aunque no es especialmente dura.
Antes de salir
Desde las primeras visitas al valle de Arán hace ya unos cuantos años, cada vez que veía la pirámide de la cara Norte del Montarto, bien visible desde muchos puntos del valle, me parecía una de esas montañas que te hacen pensar "algún día...". Ahora, después de algún tiempo viviendo en el valle de Arán, ya era hora de que llegara ese día; y viendo que la méteo para el domingo era favorable, decidimos subir a dormir al párking el sábado, pegarnos un relativo madrugón (la primera alarma sonó a las 7 de la mañana, lo que no es un despertar alpino, precisamente...) y meternos 1400 metros de desnivel el domingo. Según mis cálculos, serían unas 6 horas y media de ascensión, sin contar con la bajada (casi 3 horas más), una buena actividad, afortunadamente con buen tiempo... 
El refugio de la Restanca, a 2010 m
Empezamos la caminata por la pista que une el Pont del Ressèc con el Pontet de Rius poco antes de las 9 de la mañana, con algo de frío. Pero enseguida entramos en calor, ya que el primer tramo por la pista invita a llevar un buen ritmo. Al llegar al Pontet de Rius, un sendero bastante más inclinado que la pista sube por el bosque hacia la presa de la Restanca, junto a la que está el refugio de mismo nombre, a 2010 m de altitud. Me sorprendió la rapidez con que llegamos al refugio; yo había calculado un tiempo de casi dos horas, pero en apenas hora y cuarto estábamos a la puerta del refugio, aunque bien es cierto que llevábamos unas mochilas que no pesarían ni 5 kilos, y que todo el camino había transcurrido a la sombra. A partir de ahí, la cosa cambiaría. O no...
El Petit Montarto
Desde el refugio, el camino sigue las marcas del GR11 y sube unos 460 metros de desnivel por una especie de ancho canalón hacia el Coret d'Oelhacrestada, un collado al pie de la cara sur del Montarto. Cuando llegamos al refugio, el camino que debíamos tomar hacia el Coret aún estaba a la sombra, y quedaba un buen rato hasta que empezase a darle el sol, lo que nos permitió seguir avanzando a buen paso. Poco antes de llegar al Coret d'Oelhacrestada empezó a darnos el sol, y allí hicimos una breve parada para picar algo. Cuando continuamos la marcha, el ritmo ya no era el mismo: desde el collado la inclinación aumenta bruscamente, y debido a la hora el calor era ya importante. Aun así, seguimos avanzando lenta pero inexorablemente, viendo cada vez más cerca el objetivo. Un poco más adelante, identifiqué el Petit Montarto, un pequeño pico subsidiario que queda al sur de la cima principal y está separado de ésta por un collado, lo que nos dio ánimos para dar el último apretón hasta la cima.
Chechu, Tulu y yo en la cima
Hicimos una breve parada en el collado para ver posibles vías de bajada hacia el refugio, pero la única bajada viable es por el mismo camino de la subida. De modo que seguimos subiendo la cuesta herbosa que nos separaba de la cima, donde llegamos después de 4 horas y cuarto de ascensión, unas 2 horas menos con respecto a mis cálculos. En la cima estuvimos una media hora, comiendo, haciendo fotos y reconociendo algunos de los picos que nos rodeaban. Después, empezamos la bajada al collado que da acceso al Petit Montarto, al que también subimos, y seguimos bajando hacia el Coret d'Oelhacrestada (donde había un nutrido grupo de  franceses, de los que solo uno devolvió el saludo que les hicimos en su propio idioma...), y de ahí al refugio de la Restanca por el mismo camino de la subida.
Bajando hacia la Restanca
Durante la bajada al refugio, los dos ya estábamos deseando llegar al refugio, sentarnos a la sombra y tomar algo frío. Y así fue, en el refugio hicimos una última parada para refrescarnos, antes del tramo final por el bosque y la pista, de nuevo a a sombra.
Finalmente llegamos de vuelta al párking reventados pero contentos, después de 9 horas y cuarto de actividad y 1450 m de desnivel de subida (y lo mismo de bajada). Una actividad muy clásica y recomendable, en un entorno de alta montaña muy guapo.

viernes, 23 de septiembre de 2016

EL BALLIBIERNA (3056 M)

Al principio del verano estuve en el Ballibierna (también lo he visto escrito como Vallivierna y Vallhiverna). Hace más de 10 años también estuve por aquí, en el refugio de Coronas, con dos compañeros intentando el Aneto por el corredor Estasen (donde tuve que darme la vuelta a unos 2800 m debido a una diarrea galopante), y al día siguiente el tiempo no permitió que intentásemos el Ballibierna; la nevada que cayó durante toda la noche hizo que huyéramos hacia el valle a primera hora antes de quedarnos aislados en el refugio. Esta vez, el acceso lo hacemos por el pueblo de Aneto, desde donde sale una pista en bastante mal estado que lleva hasta el aparcamiento junto al embalse de Llauset, a 2100 metros. Desde el parking, una aproximación de una hora bordeando el embalse nos deja a pie de la pared sur del Ballibierna.
Rodeando el embalse a primera hora
La vía que vamos a escalar es Paseo Geológico, 630 metros de trepadas con pasos aislados hasta V. En la guía dice que hay cinco pitones y varios spits, así que espero que vayamos encontrando el recorrido correcto... Para empezar, hay un nevero en la base, justo por donde tenemos que entrar a la pared. Hay un resalte de roca rojiza que, según el croquis se puede evitar dando un rodeo, pero que no se puede rodear debido al nevero; en cualquier caso, no es más que una trepada que no pasa de III, y lo hacemos desencordados. Un poco más arriba la pared se endereza ligeramente, y monté una reunión donde parar a encordarnos. En ese tramo, Carol encontró un clavo, y siguió subiendo por donde le iba pareciendo más lógico. En el siguiente largo yo no encontré nada en la pared, un tramo bastante largo de trepadas. Así que al llegar Carol a la reunión, decidimos recoger las cuerdas y seguir trepando cada uno por separado. Íbamos subiendo con tendencia a la izquierda, buscando algún tramo más vertical, en una zona de canales y pedreras. En eso que fuimos llegando a un resalte fisurado bastante vertical, pero con pinta de ser asequible.
Al pasar bajo la pared; el inicio está en el nevero central
El resalte es perfectamente evitable, rodeándolo por derecha o izquierda, pero a esas alturas estábamos buscando complicarnos la vida entre tanta trepada para darle interés a la vía. Monté una nueva reunión para asegurar a Carol al pie del resalte, y le hice una pequeña sesión de fotos mientras escalaba la fisura. El siguiente largo fue otra sucesión de trepadas por bloques, y en la siguiente reunión decidimos plegar las cuerdas de nuevo; ya no volvimos a sacarlas. En ese punto, debíamos estar un poco más arriba de la mitad de la pared, y las dos horas siguientes fueron interminables hasta que llegamos a la cresta y empezamos a ver la cima.
En el resalte difícil
A todo esto, aparte del clavo que vimos en el primer largo, no vimos ninguno de los clavos ni espits que indica la guía. Además, he visto esta vía reseñada en otro sitio y la ponen como MD, mientras que lo que hicimos no llegaría ni a Dinf, siendo generosos. Es evidente que hicimos otro itinerario totalmente diferente a partir del segundo largo...
Como indica el nombre de la vía, se van atravesando zonas con diferentes tipos de roca. Me pareció muy interesante esa variedad de rocas (arenisca ferruginosa, caliza gris, granito, cuarcita, esquistos y una roca muy curiosa, blanca con pequeños cristales hexagonales de aragonito), algo que le da a la vía un motivo para ser repetida, ya que el interés de esta escalada por sí misma es muy limitado, aparte de ascender un tresmil por una vía más difícil que la Normal sin pasar excesivas tribulaciones.
Asegurando en la reunión al pie del resalte
Al llegar a la cumbre, hice un pequeño reconocimiento de los alrededores con el mapa para situarme, y enseguida empezamos a bajar. Son 900 metros de desnivel de bajada hasta el embalse, no conocemos el destrepe y el cielo estaba empezando a taparse.
Tenemos casi una hora de bajada, destrepando bloques hasta que llegamos al sendero que pasa por delante de la cara sur, y otra hora por el sendero hasta el aparcamiento. Una actividad muchísimo más fácil de lo que esperaba (porque no hicimos la vía que pensábamos hacer), muy larga (son casi mil metros de desnivel desde el aparcamiento) y más entretenida que subir caminando por la Normal.

Comienzo del destrepe hacia el sur














domingo, 12 de junio de 2016

PASEANDO POR EL VALLE DE ARÁN. EL MONTCORBISSON Y LOS LAGOS DE BACIVÈR

El Montcorbisson desde Vielha
En estas últimas dos semanas, estoy haciendo algunas rutas clásicas en el valle de Arán, descubriendo zonas y reconociendo el terreno. Algunas a pie, y otras en BTT. En este sentido, el Valle es un lugar perfecto para la práctica de actividades de montaña en general; en invierno, además del esquí alpino y de fondo en la estación de Baqueira, podemos practicar esquí de montaña, alpinismo, escalada en hielo, rutas con raquetas de nieve, e incluso escalada en roca en las zonas más bajas o al otro lado del túnel de Vielha. Fuera de la temporada invernal, es el momento de la escalada en roca, el descenso de barrancos o la BTT, con rutas exigentes y descensos bastante técnicos.
El Montcorbisson desde el parking
El otro día, hice una ascensión relámpago en menos de dos horas al Montcorbisson, con Carol y los perritos. Es una modesta montaña situada sobre Vielha que apenas mide 2175 metros, y las reseñas que había visto de la ascensión calculan de 2h30' a 2h45'.
La ascensión es bastante sencilla técnicamente, se trata sólo de caminar. Y el desnivel desde el parking de la Bassa d'Oles sólo es de unos 570 metros de subida y lo mismo de bajada. Pero a pesar de no ser una actividad larga, difícil o compleja, es casi imprescindible por las vistas que hay de todo el valle, el sector N del Parque Nacional de Aigües Tortes, Montarto, el circo de Colomèrs, Maubèrme, Aneto y Maladetas... Nosotros lo hicimos en 1 hora 45 minutos, sin prisas ni agobios, paseando con los perritos.
Primeros pasos al salir del parking de Orri
Y dos días después, me voy a hacer otro paseo con dos amigos de toda la vida que también viven en el valle de Arán. Esta vez, el paseo es bastante más largo, aunque tampoco es una actividad muy técnica ni exigente: La subida a los lagos de Bacivèr desde el aparcamiento de Orri, atravesando parte de la estación de esquí de Baqueira. El día no prometía nada a primera hora, y subimos hasta el parking mirando al cielo cubierto de nubes; al llegar a Orri, el cielo seguia cubierto, pero parecía que quería abrir. Nos pusimos en marcha poco antes de las nueve, por un sendero bien marcado en subida ligera pero constante. En un rato llegamos al primero de los lagos, el Lac de Bacivèr de Baish.
El Lac de Bacivèr de Baish entre las nubes
Seguimos subiendo hacia los lagos de más arriba. En ese tramo, el cielo se abrió finalmente, y empezó a dar el sol poco antes de llegar al llano donde están los Lacs de Naut de Bacivèr. Allí hicimos un pequeño descanso para comer algo, y aprovechamos también para quitarnos algo de ropa porque el sol ya picaba. Por detrás de nosotros quedaba el mar de nubes cubriendo el resto del Valle. Desde ahí, aún nos quedaban unos 170 metros de desnivel hasta el collado que se asoma a la vertiente del Pallars, hacia los llanos de Isavarre. Para llegar hasta ese collado, se veía el camino que debíamos seguir a través de unos neveros y remontando la ladera. Y 50 minutos después llegábamos a la collada dels Estanys del Rosari, donde encontramos un enorme nevero hacia la vertiente pallaresa. La bajada por ahí parece imposible por ahora, quizá más avanzado el verano. Desde el collado, subimos a la cota que hay al norte, sin nombre en los mapas, quizá a unos 2530 metros.
Tulu en la collada dels Estanys del Rosari

Desde esa cota empezamos la bajada, viendo marmotas, parando otra vez en los Lacs de Naut para comer y abrigarnos, y bajando después del tirón hasta Orri porque entrábamos de nuevo en la nube.
Una actividad larga, de 6 horas, 660 metros de subida y 660 metros de bajada, aunque nos la tomamos con mucha calma. Pero merece la pena porque se desarrolla en un entorno increíble pese a estar 'al otro lado' de una estación de esquí.

jueves, 9 de junio de 2016

BESIBERRI NORTE (3015 M)

La cresta de los Besiberris

Después de una buena temporada sin escribir, aquí estoy de vuelta con una ascensión pirenaica bastante exigente, el Besiberri Norte desde el parking de Conangles, cerca de la boca sur del túnel de Vielha. Desde la última entrada del blog, entre otras cosas me he trasladado a vivir al valle de Arán; en Asturias no hay trabajo, así que tuve que irme de allí, lamentablemente...
Pero vamos a lo que nos ocupa hoy, el Besiberri N. La ascensión desde el aparcamiento supone 1580 metros de subida y lo mismo de bajada, y se puede dividir en tres zonas bien diferenciadas: la primera parte por el Bosc Negre, la segunda parte desde el Estany de Besiberri hasta el Estanyet, y la tercera desde ahí a la cima.
El Barranc de Besiberri
Al poco de empezar la marcha, entramos en el Bosc Negre, y vamos recorriendo un camino en ligera bajada hasta que llegamos al Barranc de Besiberri, el torrente de desagüe del Estany de Besiberri. Ese tramo, de unos 500 metros de desnivel, se me hizo bastante ameno y rápido. Hay que atravesar el bosque, aún a la sombra a primera hora de la mañana, y cruzar el torrente por una plancha de hormigón a modo de puente. A nuestra espalda, van apareciendo algunos tresmiles del macizo del Aneto: primero el Tuc de Mulleres, más adelante el pico Russell, Ballibierna, Tempestades e incluso el Aneto. El camino va ganando altura fácilmente, hasta que llegamos al rellano horizontal donde se encuentra el Estany de Besiberri. Ahí salimos del bosque y se abre una gran perspectiva ante nuestros ojos, todo el valle glaciar con los lagos, el circo al frente y la cresta de los Besiberris coronando la escena. Esta segunda parte de la ascensión es, con diferencia, la más sencilla. Se trata de un agradable paseo por un prado alpino junto al lago, con suaves repechos al remontar el torrente hasta el Estanyet de Besiberri. En este tramo, apenas subimos 180 metros de desnivel...
Pico Russell y Tuc de Mulleres desde el Estany de Besiberri
A partir del Estanyet, empieza lo más duro. Todavía faltan 850 metros de subida por una zona casi sin caminos, donde hay que atravesar el nevero que, a estas alturas, aún ocupa una buena extensión. Pero a la hora que llegamos, la nieve ya estaba blanda, y se nos iban hundiendo los pies o resbalábamos medio metro a cada paso. Esto, unido al calor que estaba pasando por el esfuerzo y el reflejo del sol en la nieve, hizo que esta parte me resultara la más dura físicamente; cuando llegué al final del nevero, tuve que parar un buen rato a descansar y comer algo.
Tulu en el nevero, con el Besiberri S al fondo
Cuando nos pusimos en marcha, decidimos seguir por la roca. Hay una trepada de unos 50 o 60 metros que no llegará a III (llevábamos botas rígidas de invierno), y alcanzamos la cima. Con un vistazo, descubrimos decepcionados que no estamos en la cima del Besiberri, sino en la primera aguja de la cresta desde el norte. En cualquier caso, las vistas son espectaculares. Hacia el este, el sector NW del Parque Nacional de Aigües Tortes, Punta Alta, Comaloforno, la brecha Peyta, donde antiguamente estaba el refugio de Besiberri... Y hacia el oeste, el macizo del Aneto. Doy un par de vueltas buscando una salida, pero no lo veo claro porque vamos con los perritos y el destrepe se ve un poco peliagudo. De manera que damos media vuelta, y nos vamos por donde hemos venido.
El Besiberri N
Gracias a que la nieve está blanda, podemos bajar un buen trecho deslizando un poco  los pies en cada paso, y así dejamos atrás el nevero. Después nos desviamos del camino de subida para pasar por delante del refugio del Estanyet de Besiberri, una caja metálica con capacidad para unas 18 personas.
Para entonces, yo ya estaba reventado, deseando llegar al parking y terminar la actividad, pero aún quedaba casi la mitad del descenso. Seguimos bajando por la ladera que baja del refugio hasta el torrente que desagua del Estanyet. Afortunadamente, el tramo entre ambos lagos es prácticamente horizontal con pequeños repechos de bajada, y en unos minutos estamos bajando ya junto al Barranc. En 45 minutos más estamos en el parking de Conangles, reventados pero satisfechos por la actividad: es la primera ascensión de esta envergadura en bastante tiempo... 9 horas de actividad y unos 1300 metros de desnivel en subida y otro tanto en bajada. Me pareció bastante dura físicamente, pero también muy satisfactoria precisamente por eso, por el esfuerzo realizado y por el entorno en el que se desarrolla toda la ascensión. Sin duda, es una actividad muy recomendable, siempre y cuando estemos en buena forma física y acostumbrados a movernos por terrenos accidentados, salvajes, aéreos y sin caminos.
El Estany de Besiberri con la cresta de los Besiberris al fondo

sábado, 21 de febrero de 2015

LAS EXCUSAS

Todos conocemos a alguien experto en inventarse excusas para no escalar de primero. "Dale tú, que estás más fuerte", "hazte este largo, que a tí se te dan mejor las fisuras", "empieza tú, que llevo 3 años sin escalar en granito", "es que yo nunca he hecho artificial sobre friends", "mira a ver, que yo no puedo", "es que yo el otro día", y así hasta 1000... Pero lo mejor viene después, cuando el experto excusero llega a la reunión y te dice: "qué vía tan bonita, tengo que traer aquí a mi novia", con lo que se te queda una cara de tonto que no puedes con ella, y piensas "¿a quién pretende engañar este pobre infeliz?".
¿Qué es una excusa? Según la RAE es un motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión. Es un razonamiento más o menos elaborado que usamos para intentar justificar lo injustificable: que no somos (o no nos creemos) capaces de realizar una acción para la que objetivamente estamos capacitados, ya sea por miedo, vagancia, falta de compromiso o lo que sea, pero sin reconocer explícitamente ese sentimiento. Incluso es posible que realmente el "excusero" sea incapaz de realizar la acción, pero como no actúa, es imposible saberlo.
La otra opción es intentar justificar un comportamiento guiado por los sentimientos anteriores (miedo, vagancia, falta de compromiso, etc), sin reconocer ese sentimiento. Como ejemplos del primer caso, todos los que puse al principio del post; ejemplos del segundo caso serían intentar justificar de forma lógica por qué un escalador cree necesario meter un seguro cada 15 cm en una vía muy por debajo de su nivel físico y técnico, por qué siempre se agarra a las cintas, o por qué se ha caído (me resbalan los gatos, me sudan las manos, hay mucha gente mirándome, o los astros no están alineados para encadenar...). Como todos sabemos, estos razonamientos no son más que un montón de mierda, mentiras y autoengaño.
¿Y por qué damos tantas excusas? Principalmente porque no queremos reconocer los sentimientos de los que hablaba antes (miedo, vagancia, etc), puesto que hacerlo supone aceptar que no somos como la gente (o uno mismo) cree que somos. Pero no sólo damos excusas a terceras personas, también nos las ponemos a nosotros mismos para justificar por qué no entrenamos, por qué no llevamos una alimentación adecuada, por qué no dejamos de fumar o por qué seguimos poniendo excusas para todo.
Hay una estrategia para "desenmascarar" las autojustificaciones, y es hacernos 5 preguntas; las preguntas son una herramienta muy poderosa para el cambio, pero es imprescindible una honestidad brutal y respuestas muy concretas (y si acostumbramos usar excusas para todo, no tendremos esa honestidad...). Las preguntas son: ¿De dónde viene esta excusa?, ¿es cierta?, ¿cómo es mi vida con ella?, ¿cómo sería mi vida sin ella?, y ¿qué se esconde realmente tras ella? Respondiendo honestamente a estas 5 preguntas, descubrimos que nuestros pretextos son sólo mentiras, y cuando vemos la realidad de nuestras "creencias" también vemos que no se sostienen, y que no tiene sentido mantenerlas por más tiempo.
Pero acabar con las excusas de terceras personas es más difícil. Plantearle estas preguntas a un experto excusero nos puede enredar en una maraña de excusas, pseudorazonamientos y pretextos de la que es casi imposible salir: si el excusero no quiere abrir los ojos, no va a hacerlo por mucho que insistamos. Al final, como casi todo, el tema se reduce a una cuestión de autodisciplina (o falta de ella, en este caso).
Para terminar, os dejo una de las frases más interesantes e inspiradoras que he leído mientras preparaba esta entrada: "El que quiere hacer algo, encuentra el camino. El que no quiere hacer nada, encuentra una excusa."