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viernes, 23 de septiembre de 2016

EL BALLIBIERNA (3056 M)

Al principio del verano estuve en el Ballibierna (también lo he visto escrito como Vallivierna y Vallhiverna). Hace más de 10 años también estuve por aquí, en el refugio de Coronas, con dos compañeros intentando el Aneto por el corredor Estasen (donde tuve que darme la vuelta a unos 2800 m debido a una diarrea galopante), y al día siguiente el tiempo no permitió que intentásemos el Ballibierna; la nevada que cayó durante toda la noche hizo que huyéramos hacia el valle a primera hora antes de quedarnos aislados en el refugio. Esta vez, el acceso lo hacemos por el pueblo de Aneto, desde donde sale una pista en bastante mal estado que lleva hasta el aparcamiento junto al embalse de Llauset, a 2100 metros. Desde el parking, una aproximación de una hora bordeando el embalse nos deja a pie de la pared sur del Ballibierna.
Rodeando el embalse a primera hora
La vía que vamos a escalar es Paseo Geológico, 630 metros de trepadas con pasos aislados hasta V. En la guía dice que hay cinco pitones y varios spits, así que espero que vayamos encontrando el recorrido correcto... Para empezar, hay un nevero en la base, justo por donde tenemos que entrar a la pared. Hay un resalte de roca rojiza que, según el croquis se puede evitar dando un rodeo, pero que no se puede rodear debido al nevero; en cualquier caso, no es más que una trepada que no pasa de III, y lo hacemos desencordados. Un poco más arriba la pared se endereza ligeramente, y monté una reunión donde parar a encordarnos. En ese tramo, Carol encontró un clavo, y siguió subiendo por donde le iba pareciendo más lógico. En el siguiente largo yo no encontré nada en la pared, un tramo bastante largo de trepadas. Así que al llegar Carol a la reunión, decidimos recoger las cuerdas y seguir trepando cada uno por separado. Íbamos subiendo con tendencia a la izquierda, buscando algún tramo más vertical, en una zona de canales y pedreras. En eso que fuimos llegando a un resalte fisurado bastante vertical, pero con pinta de ser asequible.
Al pasar bajo la pared; el inicio está en el nevero central
El resalte es perfectamente evitable, rodeándolo por derecha o izquierda, pero a esas alturas estábamos buscando complicarnos la vida entre tanta trepada para darle interés a la vía. Monté una nueva reunión para asegurar a Carol al pie del resalte, y le hice una pequeña sesión de fotos mientras escalaba la fisura. El siguiente largo fue otra sucesión de trepadas por bloques, y en la siguiente reunión decidimos plegar las cuerdas de nuevo; ya no volvimos a sacarlas. En ese punto, debíamos estar un poco más arriba de la mitad de la pared, y las dos horas siguientes fueron interminables hasta que llegamos a la cresta y empezamos a ver la cima.
En el resalte difícil
A todo esto, aparte del clavo que vimos en el primer largo, no vimos ninguno de los clavos ni espits que indica la guía. Además, he visto esta vía reseñada en otro sitio y la ponen como MD, mientras que lo que hicimos no llegaría ni a Dinf, siendo generosos. Es evidente que hicimos otro itinerario totalmente diferente a partir del segundo largo...
Como indica el nombre de la vía, se van atravesando zonas con diferentes tipos de roca. Me pareció muy interesante esa variedad de rocas (arenisca ferruginosa, caliza gris, granito, cuarcita, esquistos y una roca muy curiosa, blanca con pequeños cristales hexagonales de aragonito), algo que le da a la vía un motivo para ser repetida, ya que el interés de esta escalada por sí misma es muy limitado, aparte de ascender un tresmil por una vía más difícil que la Normal sin pasar excesivas tribulaciones.
Asegurando en la reunión al pie del resalte
Al llegar a la cumbre, hice un pequeño reconocimiento de los alrededores con el mapa para situarme, y enseguida empezamos a bajar. Son 900 metros de desnivel de bajada hasta el embalse, no conocemos el destrepe y el cielo estaba empezando a taparse.
Tenemos casi una hora de bajada, destrepando bloques hasta que llegamos al sendero que pasa por delante de la cara sur, y otra hora por el sendero hasta el aparcamiento. Una actividad muchísimo más fácil de lo que esperaba (porque no hicimos la vía que pensábamos hacer), muy larga (son casi mil metros de desnivel desde el aparcamiento) y más entretenida que subir caminando por la Normal.

Comienzo del destrepe hacia el sur














domingo, 12 de junio de 2016

PASEANDO POR EL VALLE DE ARÁN. EL MONTCORBISSON Y LOS LAGOS DE BACIVÈR

El Montcorbisson desde Vielha
En estas últimas dos semanas, estoy haciendo algunas rutas clásicas en el valle de Arán, descubriendo zonas y reconociendo el terreno. Algunas a pie, y otras en BTT. En este sentido, el Valle es un lugar perfecto para la práctica de actividades de montaña en general; en invierno, además del esquí alpino y de fondo en la estación de Baqueira, podemos practicar esquí de montaña, alpinismo, escalada en hielo, rutas con raquetas de nieve, e incluso escalada en roca en las zonas más bajas o al otro lado del túnel de Vielha. Fuera de la temporada invernal, es el momento de la escalada en roca, el descenso de barrancos o la BTT, con rutas exigentes y descensos bastante técnicos.
El Montcorbisson desde el parking
El otro día, hice una ascensión relámpago en menos de dos horas al Montcorbisson, con Carol y los perritos. Es una modesta montaña situada sobre Vielha que apenas mide 2175 metros, y las reseñas que había visto de la ascensión calculan de 2h30' a 2h45'.
La ascensión es bastante sencilla técnicamente, se trata sólo de caminar. Y el desnivel desde el parking de la Bassa d'Oles sólo es de unos 570 metros de subida y lo mismo de bajada. Pero a pesar de no ser una actividad larga, difícil o compleja, es casi imprescindible por las vistas que hay de todo el valle, el sector N del Parque Nacional de Aigües Tortes, Montarto, el circo de Colomèrs, Maubèrme, Aneto y Maladetas... Nosotros lo hicimos en 1 hora 45 minutos, sin prisas ni agobios, paseando con los perritos.
Primeros pasos al salir del parking de Orri
Y dos días después, me voy a hacer otro paseo con dos amigos de toda la vida que también viven en el valle de Arán. Esta vez, el paseo es bastante más largo, aunque tampoco es una actividad muy técnica ni exigente: La subida a los lagos de Bacivèr desde el aparcamiento de Orri, atravesando parte de la estación de esquí de Baqueira. El día no prometía nada a primera hora, y subimos hasta el parking mirando al cielo cubierto de nubes; al llegar a Orri, el cielo seguia cubierto, pero parecía que quería abrir. Nos pusimos en marcha poco antes de las nueve, por un sendero bien marcado en subida ligera pero constante. En un rato llegamos al primero de los lagos, el Lac de Bacivèr de Baish.
El Lac de Bacivèr de Baish entre las nubes
Seguimos subiendo hacia los lagos de más arriba. En ese tramo, el cielo se abrió finalmente, y empezó a dar el sol poco antes de llegar al llano donde están los Lacs de Naut de Bacivèr. Allí hicimos un pequeño descanso para comer algo, y aprovechamos también para quitarnos algo de ropa porque el sol ya picaba. Por detrás de nosotros quedaba el mar de nubes cubriendo el resto del Valle. Desde ahí, aún nos quedaban unos 170 metros de desnivel hasta el collado que se asoma a la vertiente del Pallars, hacia los llanos de Isavarre. Para llegar hasta ese collado, se veía el camino que debíamos seguir a través de unos neveros y remontando la ladera. Y 50 minutos después llegábamos a la collada dels Estanys del Rosari, donde encontramos un enorme nevero hacia la vertiente pallaresa. La bajada por ahí parece imposible por ahora, quizá más avanzado el verano. Desde el collado, subimos a la cota que hay al norte, sin nombre en los mapas, quizá a unos 2530 metros.
Tulu en la collada dels Estanys del Rosari

Desde esa cota empezamos la bajada, viendo marmotas, parando otra vez en los Lacs de Naut para comer y abrigarnos, y bajando después del tirón hasta Orri porque entrábamos de nuevo en la nube.
Una actividad larga, de 6 horas, 660 metros de subida y 660 metros de bajada, aunque nos la tomamos con mucha calma. Pero merece la pena porque se desarrolla en un entorno increíble pese a estar 'al otro lado' de una estación de esquí.

jueves, 9 de junio de 2016

BESIBERRI NORTE (3015 M)

La cresta de los Besiberris

Después de una buena temporada sin escribir, aquí estoy de vuelta con una ascensión pirenaica bastante exigente, el Besiberri Norte desde el parking de Conangles, cerca de la boca sur del túnel de Vielha. Desde la última entrada del blog, entre otras cosas me he trasladado a vivir al valle de Arán; en Asturias no hay trabajo, así que tuve que irme de allí, lamentablemente...
Pero vamos a lo que nos ocupa hoy, el Besiberri N. La ascensión desde el aparcamiento supone 1580 metros de subida y lo mismo de bajada, y se puede dividir en tres zonas bien diferenciadas: la primera parte por el Bosc Negre, la segunda parte desde el Estany de Besiberri hasta el Estanyet, y la tercera desde ahí a la cima.
El Barranc de Besiberri
Al poco de empezar la marcha, entramos en el Bosc Negre, y vamos recorriendo un camino en ligera bajada hasta que llegamos al Barranc de Besiberri, el torrente de desagüe del Estany de Besiberri. Ese tramo, de unos 500 metros de desnivel, se me hizo bastante ameno y rápido. Hay que atravesar el bosque, aún a la sombra a primera hora de la mañana, y cruzar el torrente por una plancha de hormigón a modo de puente. A nuestra espalda, van apareciendo algunos tresmiles del macizo del Aneto: primero el Tuc de Mulleres, más adelante el pico Russell, Ballibierna, Tempestades e incluso el Aneto. El camino va ganando altura fácilmente, hasta que llegamos al rellano horizontal donde se encuentra el Estany de Besiberri. Ahí salimos del bosque y se abre una gran perspectiva ante nuestros ojos, todo el valle glaciar con los lagos, el circo al frente y la cresta de los Besiberris coronando la escena. Esta segunda parte de la ascensión es, con diferencia, la más sencilla. Se trata de un agradable paseo por un prado alpino junto al lago, con suaves repechos al remontar el torrente hasta el Estanyet de Besiberri. En este tramo, apenas subimos 180 metros de desnivel...
Pico Russell y Tuc de Mulleres desde el Estany de Besiberri
A partir del Estanyet, empieza lo más duro. Todavía faltan 850 metros de subida por una zona casi sin caminos, donde hay que atravesar el nevero que, a estas alturas, aún ocupa una buena extensión. Pero a la hora que llegamos, la nieve ya estaba blanda, y se nos iban hundiendo los pies o resbalábamos medio metro a cada paso. Esto, unido al calor que estaba pasando por el esfuerzo y el reflejo del sol en la nieve, hizo que esta parte me resultara la más dura físicamente; cuando llegué al final del nevero, tuve que parar un buen rato a descansar y comer algo.
Tulu en el nevero, con el Besiberri S al fondo
Cuando nos pusimos en marcha, decidimos seguir por la roca. Hay una trepada de unos 50 o 60 metros que no llegará a III (llevábamos botas rígidas de invierno), y alcanzamos la cima. Con un vistazo, descubrimos decepcionados que no estamos en la cima del Besiberri, sino en la primera aguja de la cresta desde el norte. En cualquier caso, las vistas son espectaculares. Hacia el este, el sector NW del Parque Nacional de Aigües Tortes, Punta Alta, Comaloforno, la brecha Peyta, donde antiguamente estaba el refugio de Besiberri... Y hacia el oeste, el macizo del Aneto. Doy un par de vueltas buscando una salida, pero no lo veo claro porque vamos con los perritos y el destrepe se ve un poco peliagudo. De manera que damos media vuelta, y nos vamos por donde hemos venido.
El Besiberri N
Gracias a que la nieve está blanda, podemos bajar un buen trecho deslizando un poco  los pies en cada paso, y así dejamos atrás el nevero. Después nos desviamos del camino de subida para pasar por delante del refugio del Estanyet de Besiberri, una caja metálica con capacidad para unas 18 personas.
Para entonces, yo ya estaba reventado, deseando llegar al parking y terminar la actividad, pero aún quedaba casi la mitad del descenso. Seguimos bajando por la ladera que baja del refugio hasta el torrente que desagua del Estanyet. Afortunadamente, el tramo entre ambos lagos es prácticamente horizontal con pequeños repechos de bajada, y en unos minutos estamos bajando ya junto al Barranc. En 45 minutos más estamos en el parking de Conangles, reventados pero satisfechos por la actividad: es la primera ascensión de esta envergadura en bastante tiempo... 9 horas de actividad y unos 1300 metros de desnivel en subida y otro tanto en bajada. Me pareció bastante dura físicamente, pero también muy satisfactoria precisamente por eso, por el esfuerzo realizado y por el entorno en el que se desarrolla toda la ascensión. Sin duda, es una actividad muy recomendable, siempre y cuando estemos en buena forma física y acostumbrados a movernos por terrenos accidentados, salvajes, aéreos y sin caminos.
El Estany de Besiberri con la cresta de los Besiberris al fondo

sábado, 21 de febrero de 2015

LAS EXCUSAS

Todos conocemos a alguien experto en inventarse excusas para no escalar de primero. "Dale tú, que estás más fuerte", "hazte este largo, que a tí se te dan mejor las fisuras", "empieza tú, que llevo 3 años sin escalar en granito", "es que yo nunca he hecho artificial sobre friends", "mira a ver, que yo no puedo", "es que yo el otro día", y así hasta 1000... Pero lo mejor viene después, cuando el experto excusero llega a la reunión y te dice: "qué vía tan bonita, tengo que traer aquí a mi novia", con lo que se te queda una cara de tonto que no puedes con ella, y piensas "¿a quién pretende engañar este pobre infeliz?".
¿Qué es una excusa? Según la RAE es un motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión. Es un razonamiento más o menos elaborado que usamos para intentar justificar lo injustificable: que no somos (o no nos creemos) capaces de realizar una acción para la que objetivamente estamos capacitados, ya sea por miedo, vagancia, falta de compromiso o lo que sea, pero sin reconocer explícitamente ese sentimiento. Incluso es posible que realmente el "excusero" sea incapaz de realizar la acción, pero como no actúa, es imposible saberlo.
La otra opción es intentar justificar un comportamiento guiado por los sentimientos anteriores (miedo, vagancia, falta de compromiso, etc), sin reconocer ese sentimiento. Como ejemplos del primer caso, todos los que puse al principio del post; ejemplos del segundo caso serían intentar justificar de forma lógica por qué un escalador cree necesario meter un seguro cada 15 cm en una vía muy por debajo de su nivel físico y técnico, por qué siempre se agarra a las cintas, o por qué se ha caído (me resbalan los gatos, me sudan las manos, hay mucha gente mirándome, o los astros no están alineados para encadenar...). Como todos sabemos, estos razonamientos no son más que un montón de mierda, mentiras y autoengaño.
¿Y por qué damos tantas excusas? Principalmente porque no queremos reconocer los sentimientos de los que hablaba antes (miedo, vagancia, etc), puesto que hacerlo supone aceptar que no somos como la gente (o uno mismo) cree que somos. Pero no sólo damos excusas a terceras personas, también nos las ponemos a nosotros mismos para justificar por qué no entrenamos, por qué no llevamos una alimentación adecuada, por qué no dejamos de fumar o por qué seguimos poniendo excusas para todo.
Hay una estrategia para "desenmascarar" las autojustificaciones, y es hacernos 5 preguntas; las preguntas son una herramienta muy poderosa para el cambio, pero es imprescindible una honestidad brutal y respuestas muy concretas (y si acostumbramos usar excusas para todo, no tendremos esa honestidad...). Las preguntas son: ¿De dónde viene esta excusa?, ¿es cierta?, ¿cómo es mi vida con ella?, ¿cómo sería mi vida sin ella?, y ¿qué se esconde realmente tras ella? Respondiendo honestamente a estas 5 preguntas, descubrimos que nuestros pretextos son sólo mentiras, y cuando vemos la realidad de nuestras "creencias" también vemos que no se sostienen, y que no tiene sentido mantenerlas por más tiempo.
Pero acabar con las excusas de terceras personas es más difícil. Plantearle estas preguntas a un experto excusero nos puede enredar en una maraña de excusas, pseudorazonamientos y pretextos de la que es casi imposible salir: si el excusero no quiere abrir los ojos, no va a hacerlo por mucho que insistamos. Al final, como casi todo, el tema se reduce a una cuestión de autodisciplina (o falta de ella, en este caso).
Para terminar, os dejo una de las frases más interesantes e inspiradoras que he leído mientras preparaba esta entrada: "El que quiere hacer algo, encuentra el camino. El que no quiere hacer nada, encuentra una excusa."




martes, 14 de enero de 2014

VISITA A LA PEDRIZA

Aprovechando la visita anual a la familia por las navidades, estuve un par de días en la Pedriza con algunos amigos. Nos acercamos a la Vela para hacer la Francisco Prieto, una clásica de artificial sencillo de la Pedriza.
El grupo Pajarito-Vela-Campana
El miércoles 8 de enero por la noche, salimos de Madrid Víctor, Jimmy y yo para encontrarnos con Claudio en el parking de Canto Cochino. Vivaqueamos por la zona, y durante la noche tuvimos un incidente con un zorro que se llevó una bolsa con medio roscón de Reyes que había traído Víctor.
A la mañana siguiente
A la mañana siguiente, subimos hacia el refugio Giner por la Autopista de la Pedriza, desviándonos hacia el collado Cabrón, donde descansamos un rato; yo estaba reventado, llevaba mucho tiempo sin portear una mochila pesada y sin hacer montaña, y me estaba costando. Al final, después de casi dos horas, llegamos a la base de la Vela. Allí, preparamos todo el material, un estupendo juego de Camalots C3 y C4 de Jimmy, totalmente a estrenar, algunos fisureros, un manojo de expreses y los estribos. Esta vía ya la tengo hecha varias veces, y como ya me lo sé, me puse los gatos para la trepada inicial hasta un pequeño hombro. A pesar de haberla hecho ya, no recordaba que ese tramo fuera tan duro. En la guía lo ponen de V-, pero me pareció algo más difícil.
Preparando el material en la Vela
Una vez en el hombro, saqué los estribos y empecé a progresar por la placa con spits hasta el comienzo de la fisura. Allí, metiendo friends, fui progresando com bastante cuidado, ya que hace meses que no escalo. Los primeros 5 ó 6 pasos en la fisura fueron tensos, hasta que volví a cogerle el rollo al tema. Llegué a un clavo, un universal algo oxidado en el que el mosquetón hacía palanca contra la roca, así que pasé un cordino para chapar el clavo. Más arriba, encontré un anillo de cordino colgando de la fisura. Un análisis más detenido me hizo ver que lo que yo creí que era otro clavo, en realidad era el vástago de un friend que alguien metió demasiado y luego no pudo recuperar. Al colgarme de aquello, el friend se recolocó, y me llevé un buen susto, pero aguantó mi peso y el de mis 3 compañeros sin problema. Sin mayores contratiempos, llegué a la reunión. No sé por qué, pero a pesar de haberla hecho varias veces, no recordaba que la reunión estuviese equipada con parabolts con anilla; aún pensaba que había que rodear el bloque de la cima (la "llama" de la Vela) con un anillo largo y rapelar desde allí, así que me llevé una grata sorpresa al ver las relucientes chapas... Y eso que la última vez que la hice ya tenía la reunión equipada.
Después de escalar la vía
Al bajar, dejé todo montado para que subieran los demás; Jimmy quería probarla en libre de segundo, Claudio andaba con problemas de espalda y no quiso arriesgarse a hacerse daño yendo de primero, y Víctor no va cómodo de primero en artificial.
Jimmy empezó la vía en artificial por la placa con spits, y al llegar a la fisura tuvo que dar otro par de pasos en los estribos porque la fisura es muy fina. Cuando alcanzó una zona más ancha y salió en libre, podíamos oír sus comentarios al probar los pasos mientras resoplaba. Aún tuvo que subirse a los estribos un poco más arriba.
Añadir leyenda
"Esto es ultraduro", dijo al llegar al suelo...
Después subieron Claudio y Víctor sin mayores problemas, ambos en artificial. Víctor recuperó el material al bajar, recogimos todo y nos bajamos hacia el Cáliz, para escalar allí antes de volver a los coches, pero nos pasamos el desvío y seguimos bajando por el sendero que lleva a la charca Verde y a canto Cochino.
Cuánto tiempo llevaba yo sin pasar por todas esas zonas, a pesar de que el año pasado (en la visita navideña a Madrid) ya estuve un día haciendo artificial en el risco de la Familia, un fin de semana en el Yelmo y otro par de días en las Oseras... Pero ya no volveré a la Pedriza al menos hasta después del verano.



martes, 27 de agosto de 2013

NUEVA APERTURA EN VALLE DE LAGO (SOMIEDO - ASTURIAS) - EXTINCIÓN INMEDIATA, 6a

Preparando la cuerda a la entrada de la fisura
Somiedo es un Parque Natural asturiano, cuyo PRUG es bastante restrictivo. A pesar de no haberlo leído entero (imaginad lo entretenido que resulta un texto de este tipo), sé algunas cosas. Dentro de los límites del Parque hay algunas áreas donde el acceso a pie está prohibido; después de leer esto, podríamos deducir que la escalada también está prohibida, y de hecho, la creencia popular es que no se puede escalar en Somiedo. Pero en el PRUG se lee lo siguiente:
"[...] Dado que las actividades de escalada pueden producir problemas para la conservación de ciertas especies, estarán prohibidas en los roquedos que sirvan como lugares de cría o reposo a rapaces u otras aves (Art. 3.10, Uso público, interpretación y educación ambiental)". No especifica nada más, y en cualquier caso, como se ve en el título del post, estoy hablando de una posible apertura (únicamente se usaron seguros recuperables) en una pequeña escuela deportiva ya existente en el pueblo de Valle de Lago.
En definitiva, y para no enrollarme, hace poco estuve escalando en esta escuela con Carol. El sector donde escalamos está justo al lado de la carretera y tiene 3 vías equipadas. De una visita anterior, ya tenía vista una fisura medio en diagonal, medio en travesía de izquierda a derecha, totalmente limpia, y le había comentado a Carol que había que volver allí con una ristra de friends y probarla. Fue pasando el tiempo hasta que volvimos a Somiedo con intención de escalar, y fuimos directamente al sector en cuestión para calentar en las vías existentes y entrarle a la fisura.
Apretando el culo en los primeros metros
El caso es que la placa que hay por debajo de la fisura estaba recubierta de polvillo de roca, lo que hacía que las suelas resbalasen bastante. Metí dos friends casi desde el suelo y los triangulé, y encontré los dos emplazamientos siguientes: uno para un fisurero del 6 que tranquilamente podría aguantar nuestro Citroën Saxo colgando de él, y otro para un Camalot del 3. Hasta ahí llegué sin pena ni gloria, limpiando la arenilla de la placa con la mano, y siendo bien consciente de que aquello no era IV ni V... A partir de ahí, tenía que estirarme a un agarre pinchudo, aguantar los pinchos en la mano y meter un friend muy grande (Wild Country #5). Conseguí meterlo y pasar la cuerda, pero en el siguiente paso resbalé con la arenilla y caí 30 cm sobre el friend. Desde ahí limpié algo más de polvillo, buscando pequeños apoyos en la placa para poder subir en bavaresa, hice un par de intentos sin mucha convicción, y me bajé. Tengo la suerte de escalar al mismo nivel con una compañera totalmente complementaria a mí: cuando yo no puedo (física o psicológicamente), ella está allí, y viceversa. Y ese día, ella estaba allí.
Metiendo el siguiente friend
Hace años tuve un compañero de cordada (José Peña, quizá algunos lo conozcáis) que solía decir: "Para escalar hace falta algo que no se compra en las tiendas; pa' escalar hacen falta HUEVOS". Bueno, pues si hay algo que tenga Carol, son esos HUEVOS. Se colgó el material del arnés y entró a la fisura. Llegó hasta donde me había bajado, aparentemente sin mucho esfuerzo, y desde ahí empezó a resoplar, deseando meter otro cacharro cuanto antes. De hecho, también resbaló un par de veces con el polvillo de roca sin mayores consecuencias. Metió otro par de Camalots y varias patas de cabra de buen tamaño, mientras avanzaba poco a poco, con bastante tensión y esfuerzo, y sin parar de soltar por la boca (en esta cordada tenemos la boca muy sucia...). En un momento dado, tuvo que subir los pies hacia la fisura y empotrar la rodilla porque no encontraba apoyos en la placa. 2 ó 3 metros más adelante, cuando ya empezaba a dejar de verla detrás de la curva de la pared, la oí gritar que estaba en un tramo más fácil y que veía el descuelgue de la primera vía. Ya que hay vías equipadas en la pared, nuestra idea era aprovecharlo y llegar hasta el descuelgue de la primera vía de la izquierda, pero seguramente se podría montar una reunión con friends antes del descuelgue y hacer un segundo largo más corto y fácil que la fisura para salir por arriba (se puede bajar andando hasta el pie del risco).
Carol empotrando la rodilla
Cuando me llegó el turno de escalar, estaba un poco tenso; volví a subir hasta donde había llegado, empotrando los puños y recuperando el material, y volví a resbalarme donde lo había hecho antes. Como soy más alto que Carol, no me hizo falta subir los pies ni empotrar la rodilla, y pude usar algunos apoyos que ella no alcanzaba. El tramo más duro (los primeros 18 ó 20 metros) me resultó más difícil de lo esperado, y debo reconocer que pasé miedo en ese tramo. Pero afortunadamente, no ese miedo que te paraliza y te bloquea (como aquí), sino el que te impulsa a actuar. Apretando el culo conseguí llegar al tramo fácil (una placa de agujeros que no sería ni IV), donde pude respirar y calmarme: ya veía a Carol asegurándome en la reunión. Llegué hasta ella y rapelamos.
No encontramos nada en la fisura, ni rastros de paso ni material abandonado, y debido a la mentalidad generalizada del escalador asturiano (según la cual TODO debe estar equipado, aunque se pueda proteger con friends...), dimos por hecho que estábamos abriendo. Días después, Miguel Ángel Adrados me dijo que seguramente la fisura estaba sin escalar. En cualquier caso, si alguien tiene alguna información al respecto, repeticiones o lo que sea, agradecería que me la enviase.
El sector de la fuente con la fisura
La vía se abrió el 12 de agosto de 2013, la bautizamos como "Extinción Inmediata", y la graduamos de 6a; son unos 30 metros, y utilizamos un juego de fisureros, friends del 0 al 2 y uno del 5, Camalots del 0'75 al 3 y varias patas de cabra grandes, pero se podría hacer sólo con friends del 0 al 5, tamaños medianos repetidos.

viernes, 23 de noviembre de 2012

LA ESCALADA ARTIFICIAL

Cara oeste del Urriello, una pared larga, difícil y aislada, paraíso del artificial de dificultad



La escalada artificial es un tipo de escalada donde se utilizan los seguros como puntos de progresión y no sólo como seguro. Es decir, que el escalador se agarra a los seguros como ayuda en su avance por la pared. Originalmente, muchas vías se abrieron mediante el uso de la escalada artificial, y con el paso del tiempo, las mejoras en el material y en los métodos de entrenamiento, y, sobre todo gracias a un cambio de mentalidad, muchas de estas vías clásicas se fueron forzando en libre. Prácticamente en cualquier escuela con varias décadas de historia, podemos encontrar ejemplos de estas vías, artificiales en su apertura y liberadas con el paso de los años: muchas clásicas de los años 50, 60 y 70 en macizos como Picos de Europa, Montserrat, Pedriza, Galayos, Pedraforca, Ordesa, Riglos... A partir de los años 80 se fue desarrollando lo que más tarde fue la escalada deportiva, y en aquellos años la escalada artificial estaba mal vista; los estribos, la maza y los clavos eran evitados por casi todos: el artificial era un recurso para cuando no se podía pasar en libre. A pesar de eso, se  continuaron abriendo vías artificiales cada vez más laboriosas, técnicas y difíciles (El mirall impenetrable, 6a y A5 en la Pared de l'Aeri, Montserrat, Incontinencia d'inconsciencia, A5 en Montrebei, o Sueños de invierno, en la cara oeste del Urriello, originalmente de A5, ahora graduada como 6b y A4).
La escalada artificial nos pondrá la pila a nivel mental
La graduación de las dificultades en escalada artificial se basa en la exposición más que en la dificultad pura, de modo que se hace imprescindible tener una serenidad y un control mental muy elevados: a menudo, las protecciones son precarias o sólo aguantan un poco más que el peso del escalador (gancheos, microempotradores, puntas de clavo...), y las caídas potenciales pueden ser muy largas o peligrosas, al ir a chocar contra repisas o diedros cercanos.
Actualmente la escalada artificial es una actividad que, aunque minoritaria, tiene sus adeptos, y hay zonas españolas donde es normal escalar largos (e incluso vías enteras) artificiales: la cara oeste del Pico Urriello, muchas escuelas y paredes del Prepirineo (Vilanova de Meià, Montrebei, Roca Regina), Levante (Peñón de Ifach, Ponoig, Leiva), e incluso en pequeños riscos graníticos en la Pedriza, donde algunos fanáticos del pedal están abriendo auténticos rompecabezas de A4 y A5 (un saludo a Galo desde aquí). Así que, buscando un poco, seguramente encontraréis algunos largos artificiales en vuestras zonas habituales de escalada, donde pasar un buen rato pedaleando, o donde envejecer de miedo en algunos clavos y buriles ponzoñosos...

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL ENTRENAMIENTO DE LA TÉCNICA

Hace tiempo, hablaba de la técnica (aquí); pero apenas decía nada de cómo entrenarla. Lo primero que debemos tener claro es la complejidad técnica de nuestra actividad: existe una gran cantidad de diferentes técnicas gestuales que debemos (o deberíamos) dominar para ser técnicamente competentes en cualquier situación de escalada.
Para muchos, el entrenamiento de la técnica se reduce a hacer durísimos movimientos al límite de sus capacidades. Evidentemente, con eso no entrenaremos la técnica.
En un primer acercamiento, podemos diferenciar técnicas de agarres de manos y apoyos de pies, en escalada libre. Esto también dependerá de la inclinación de la pared y del tipo de roca: tenemos movimientos sobre superficies que no llegan a la vertical, verticales, desplomadas e incluso techos horizontales. Cada una de estas inclinaciones exigirá una determinada técnica gestual y además, deberíamos entrenar en las inclinaciones y con el tipo de presas que vayamos a encontrarnos en nuestras escaladas. Por ejemplo, si escalo habitualmente en escuelas de caliza vertical, con presas pequeñas, agujeros y regletas, así es como debería entrenar: en muros verticales de regletas y agujeros. En cualquier caso, cuanto mayor sea nuestro repertorio de técnicas gestuales, tanto mejor será nuestro rendimiento en diferentes tipos de escaladas, superficies e inclinaciones. Así podremos escalar en otras zonas, con otros tipos de roca y otros tipos de movimientos, sin pasar excesivas penurias, y disfrutaremos más de nuestras escaladas. Esto también es aplicable a cualquier actividad de montaña (alpinismo, escalada en hielo, artificial, esquí...), y a cualquier otra disciplina deportiva.
Como ya apuntaba en otro post, el mejor momento de la sesión para entrenar la técnica es justo después del calentamiento, porque el organismo aún no está agotado, y la mente estará más despejada y preparada para soportar las exigencias del entrenamiento. Si lo dejamos para el final de la sesión, cometeremos más errores debido al cansancio acumulado: al cerebro no le resulta fácil aprender nuevas técnicas en estados de agotamiento físico, los movimientos no serán precisos, y practicando una técnica incorrecta lo único que se consigue es una técnica incorrecta, además de aumentar el riesgo de lesiones. Con todo y en determinados momentos, ya avanzada la temporada, se puede incluir trabajo de técnicas conocidas en situaciones estresantes o de agotamiento, para recrear ciertas situaciones que se puedan dar en la roca, pero nunca incluir técnicas nuevas.
Podemos entrenar la técnica a lo largo de toda la temporada, desde las técnicas ya conocidas, ampliando progresivamente nuestro repertorio gestual con nuevas destrezas de movimiento, con diferentes inclinaciones de pared y en distintos tipos de roca.
El entrenamiento de la técnica gestual está muy relacionado con el aprendizaje motor, que es el proceso mediante el que se adquieren las habilidades de movimiento en cualquier actividad física, y del que podéis leer más aquí.

Para saber más:
-Guía completa de entrenamiento en escalada. D. Hague y D. Hunter. Ed. Tutor
-Bases para el entrenamiento de la escalada. C. Albesa y P. Lloveras. Ed. Desnivel
-Entrenamiento para deportes de montaña. J. Canals, M. Hernández y J. Soulié. Ed. Desnivel

EL APRENDIZAJE MOTOR

Aunque no nos damos cuenta, el aprendizaje motor está constantemente a nuestro alrededor en escalada, en todos los niveles de rendimiento. Siempre estamos aprendiendo algo nuevo: cómo hacer ese movimiento de oposición, cómo traccionar de ese agarre, cómo empotrar las manos en fisuras, cómo colocar un fisurero, cómo progresar en estribos...
El aprendizaje motor es el proceso mediante el cual se adquieren las técnicas de movimiento en cualquier actividad física. Este proceso es inconsciente, y consta de tres fases, independientemente de la actividad de que se trate, ya estemos aprendiendo a realizar nudos, a montar en bici, aprendiendo la brazada de mariposa en natación, o cualquier otra destreza de movimiento.
Los primeros intentos en una técnica nueva son torpes y poco eficientes
Estas tres fases son las siguientes: fase cognitiva/verbal, fase motora y fase autónoma. Aunque estas fases se dan en todo aprendizaje, su duración depende de la dificultad de la tarea a aprender, y de cada persona: no todos aprendemos al mismo ritmo.
En la fase cognitiva, el escalador se hace una idea general de la nueva técnica o movimiento, cómo y cuándo utilizarlo, y cuáles son sus elementos. Al principio es imprescindible una concentración máxima en el propio movimiento. Los primeros intentos para realizar la nueva técnica son poco eficientes, torpes y con movimientos bruscos, aunque con práctica se va consiguiendo fluidez en la nueva habilidad. La duración de esta fase depende de la complejidad de la tarea, pero en esta fase el aprendizaje es rápido. La nueva técnica sólo se podrá aplicar en algunas situaciones muy concretas, y en movimientos de dificultad inferior al máximo del escalador: estamos aprendiendo una técnica nueva, y se trata de ganar fluidez y comodidad aplicándola en diferentes situaciones antes de seguir progresando.
En la fase motora, la nueva técnica se aplica con cierta fluidez, ya no es necesaria tanta concentración para realizarla, aunque aún no se puede utilizar en cualquier situación de escalada. Con práctica sistemática de la nueva técnica, la duración de esta fase puede ser de semanas o meses, dependiendo de la complejidad del movimiento. La nueva técnica se puede aplicar en situaciones más variadas, cada vez con menos atención consciente, y cada vez en dificultades más cercanas al máximo del escalador.
Por último, en la fase autónoma, la técnica se ha automatizado y puede aplicarse en cualquier situación, en el máximo de dificultad del escalador, en intentos a vista, y en momentos de estrés o agotamiento. Esta fase tiene una duración de años, ya que las destrezas que se desarrollan a este nivel se utilizarán en nuevas escaladas y en diferentes inclinaciones y tipos de roca, durante toda nuestra vida deportiva. Si aprendemos una técnica hasta este nivel, podremos volver a utilizarla incluso después de años sin escalar, aunque dependiendo de la complejidad de la tarea, se necesitará cierta práctica para volver al nivel de rendimiento que teníamos en ella: los patrones de movimiento permanecen en el cerebro durante toda la vida. Es como aquello de montar en bici, que 'nunca se olvida'.
Este proceso está muy relacionado con el entrenamiento de la técnica y la práctica del movimiento (Aquí y aquí podéis leer acerca del tema). Cuanto más se practica, más rápido se aprende, pero esta práctica debe ser de calidad: si practicamos movimientos erróneos, sólo conseguiremos errores técnicos y una técnica incorrecta. Por eso, la práctica del movimiento y el entrenamiento de la técnica deberían ser deliberadamente impecables para evitar esos errores.

Para saber más:
-Guía completa de entrenamiento en escalada. D. Hague y D. Hunter. Ed. Tutor
-Entrenamiento para escalada. E. Hörst. Ed. Desnivel

miércoles, 31 de octubre de 2012

OCTUBRE MOVIDITO EN EL CASTIELLO

En los primeros metros del Diedro de los Jardineros
Dos vías nuevas en dos viernes consecutivos. Poco a poco, esto va tomando forma... El día 28 de septiembre volví con Carol a la peña del Castiello, con la sana intención de abrir una vía nueva. Ya teníamos varias líneas ojeadas, de hecho, el Diedro de los Jardineros (30 m, IV+) fue la primera línea donde vi posibilidades hace ya más de un año, aunque había una capa de musgo muy espesa, tierra suelta, hojarasca y matorrales secos y pinchudos. Una tarde limpiando, y el descubrimiento de las otras líneas que fuimos abriendo (las vías en homenaje a Sergio Breñas y Dani Crespo), nos hicieron relegar este diedro prácticamente al olvido. Y eso que cada vez que pasábamos por allí, le decía a Carol que debíamos subir a abrirlo. Pero Carol era bastante reticente hacia esta apertura, ya que al verlo siempre lleno de musgo, hojas secas y demás, le parecía que tendríamos mucho trabajo de limpieza. Bueno, algo de razón no le faltaba, pues me pasé un buen rato quitando musgo del fondo del diedro, y llenándome la cara y los ojos de tierra suelta. De ahí el nombre de Diedro de los Jardineros... La vía es del mismo estilo que las otras que ya abrimos anteriormente en el Castiello: una dificultad bastante asequible (nosotros la graduamos de IV/IV+), alrededor de 30 metros, y quedó totalmente limpia, ya que se puede proteger a placer excepto los últimos 4 ó 5 metros (una placa un poco expuesta con roca algo delicada). El descenso se hace rapelando desde el mismo árbol de las otras vías (cordino de 9 mm + maillón), y tiene la particularidad de que la hicimos en dos largos, el primer largo es el diedro en sí, y el segundo es la placa, aunque se puede hacer en un solo largo. Para repetirla, será suficiente con un juego de fisureros y otro de friends hasta el 4 (camalot #3 o equivalente), y un manojo de cintas largas.
Carol llegando a la 1ª reunión del Diedro de los Jardineros
El viernes siguiente, 5 de octubre, volvimos al Castiello con la misma intención de abrir vías. Esta vez escalamos el Espolón (30 m, V), una escalada elegante, en el mismo estilo: ambas vías quedaron totalmente limpias. Como en las otras vías abiertas en el sector, la roca ofrece numerosos puntos donde protegerse a voluntad, y las fisuras son francas.
Colocando el tricam en la enésima repetición de la Sergio Breñas
Unos días más tarde, estuve con unos amigos enseñándoles la zona y sus posibilidades. Ese día, entre otras, hice la primera repetición del Diedro de los Jardineros en un solo largo.
Más adelante, Carol pasó una mañana de domingo abriendo una vía en solitario que dejó sin terminar; empezando por un diedro algo desplomado hasta una enorme sabina que le obligó a seguir varios metros en travesía a la derecha, donde tuvo que bajarse de un friend del 1 (al loro!), porque no encontraba donde poner otro seguro en la placa que le quedaba por arriba. El siguiente martes fuimos a terminar la vía, pero ninguno de los dos se atrevió a llegar hasta el friend, así que escalamos el Diedro de los Jardineros, Carol rapeló para recuperar el material de la vía inacabada, y yo me quedé arriba para desmontar su rápel y bajar por el descenso normal.
Ahora estoy intentando convencer a unos cuantos para ir varios días a trabajar: limpiar de hojas y matorrales secos, tierra y algunas piedras sueltas que quedan aún en las vías, equipar un par de descuelgues en puntos clave, y abrir unos senderos de aproximación hasta el pie de vía. En cualquier caso, tenemos bastante trabajo para adecentar la zona, antes de dar a conocer la escuela, publicar una información fiable y unos croquis de algo interesante, no sólo un puñado de vías en un risco cuasi-desconocido.