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martes, 27 de agosto de 2013

NUEVA APERTURA EN VALLE DE LAGO (SOMIEDO - ASTURIAS) - EXTINCIÓN INMEDIATA, 6a

Preparando la cuerda a la entrada de la fisura
Somiedo es un Parque Natural asturiano, cuyo PRUG es bastante restrictivo. A pesar de no haberlo leído entero (imaginad lo entretenido que resulta un texto de este tipo), sé algunas cosas. Dentro de los límites del Parque hay algunas áreas donde el acceso a pie está prohibido; después de leer esto, podríamos deducir que la escalada también está prohibida, y de hecho, la creencia popular es que no se puede escalar en Somiedo. Pero en el PRUG se lee lo siguiente:
"[...] Dado que las actividades de escalada pueden producir problemas para la conservación de ciertas especies, estarán prohibidas en los roquedos que sirvan como lugares de cría o reposo a rapaces u otras aves (Art. 3.10, Uso público, interpretación y educación ambiental)". No especifica nada más, y en cualquier caso, como se ve en el título del post, estoy hablando de una posible apertura (únicamente se usaron seguros recuperables) en una pequeña escuela deportiva ya existente en el pueblo de Valle de Lago.
En definitiva, y para no enrollarme, hace poco estuve escalando en esta escuela con Carol. El sector donde escalamos está justo al lado de la carretera y tiene 3 vías equipadas. De una visita anterior, ya tenía vista una fisura medio en diagonal, medio en travesía de izquierda a derecha, totalmente limpia, y le había comentado a Carol que había que volver allí con una ristra de friends y probarla. Fue pasando el tiempo hasta que volvimos a Somiedo con intención de escalar, y fuimos directamente al sector en cuestión para calentar en las vías existentes y entrarle a la fisura.
Apretando el culo en los primeros metros
El caso es que la placa que hay por debajo de la fisura estaba recubierta de polvillo de roca, lo que hacía que las suelas resbalasen bastante. Metí dos friends casi desde el suelo y los triangulé, y encontré los dos emplazamientos siguientes: uno para un fisurero del 6 que tranquilamente podría aguantar nuestro Citroën Saxo colgando de él, y otro para un Camalot del 3. Hasta ahí llegué sin pena ni gloria, limpiando la arenilla de la placa con la mano, y siendo bien consciente de que aquello no era IV ni V... A partir de ahí, tenía que estirarme a un agarre pinchudo, aguantar los pinchos en la mano y meter un friend muy grande (Wild Country #5). Conseguí meterlo y pasar la cuerda, pero en el siguiente paso resbalé con la arenilla y caí 30 cm sobre el friend. Desde ahí limpié algo más de polvillo, buscando pequeños apoyos en la placa para poder subir en bavaresa, hice un par de intentos sin mucha convicción, y me bajé. Tengo la suerte de escalar al mismo nivel con una compañera totalmente complementaria a mí: cuando yo no puedo (física o psicológicamente), ella está allí, y viceversa. Y ese día, ella estaba allí.
Metiendo el siguiente friend
Hace años tuve un compañero de cordada (José Peña, quizá algunos lo conozcáis) que solía decir: "Para escalar hace falta algo que no se compra en las tiendas; pa' escalar hacen falta HUEVOS". Bueno, pues si hay algo que tenga Carol, son esos HUEVOS. Se colgó el material del arnés y entró a la fisura. Llegó hasta donde me había bajado, aparentemente sin mucho esfuerzo, y desde ahí empezó a resoplar, deseando meter otro cacharro cuanto antes. De hecho, también resbaló un par de veces con el polvillo de roca sin mayores consecuencias. Metió otro par de Camalots y varias patas de cabra de buen tamaño, mientras avanzaba poco a poco, con bastante tensión y esfuerzo, y sin parar de soltar por la boca (en esta cordada tenemos la boca muy sucia...). En un momento dado, tuvo que subir los pies hacia la fisura y empotrar la rodilla porque no encontraba apoyos en la placa. 2 ó 3 metros más adelante, cuando ya empezaba a dejar de verla detrás de la curva de la pared, la oí gritar que estaba en un tramo más fácil y que veía el descuelgue de la primera vía. Ya que hay vías equipadas en la pared, nuestra idea era aprovecharlo y llegar hasta el descuelgue de la primera vía de la izquierda, pero seguramente se podría montar una reunión con friends antes del descuelgue y hacer un segundo largo más corto y fácil que la fisura para salir por arriba (se puede bajar andando hasta el pie del risco).
Carol empotrando la rodilla
Cuando me llegó el turno de escalar, estaba un poco tenso; volví a subir hasta donde había llegado, empotrando los puños y recuperando el material, y volví a resbalarme donde lo había hecho antes. Como soy más alto que Carol, no me hizo falta subir los pies ni empotrar la rodilla, y pude usar algunos apoyos que ella no alcanzaba. El tramo más duro (los primeros 18 ó 20 metros) me resultó más difícil de lo esperado, y debo reconocer que pasé miedo en ese tramo. Pero afortunadamente, no ese miedo que te paraliza y te bloquea (como aquí), sino el que te impulsa a actuar. Apretando el culo conseguí llegar al tramo fácil (una placa de agujeros que no sería ni IV), donde pude respirar y calmarme: ya veía a Carol asegurándome en la reunión. Llegué hasta ella y rapelamos.
No encontramos nada en la fisura, ni rastros de paso ni material abandonado, y debido a la mentalidad generalizada del escalador asturiano (según la cual TODO debe estar equipado, aunque se pueda proteger con friends...), dimos por hecho que estábamos abriendo. Días después, Miguel Ángel Adrados me dijo que seguramente la fisura estaba sin escalar. En cualquier caso, si alguien tiene alguna información al respecto, repeticiones o lo que sea, agradecería que me la enviase.
El sector de la fuente con la fisura
La vía se abrió el 12 de agosto de 2013, la bautizamos como "Extinción Inmediata", y la graduamos de 6a; son unos 30 metros, y utilizamos un juego de fisureros, friends del 0 al 2 y uno del 5, Camalots del 0'75 al 3 y varias patas de cabra grandes, pero se podría hacer sólo con friends del 0 al 5, tamaños medianos repetidos.

miércoles, 31 de octubre de 2012

OCTUBRE MOVIDITO EN EL CASTIELLO

En los primeros metros del Diedro de los Jardineros
Dos vías nuevas en dos viernes consecutivos. Poco a poco, esto va tomando forma... El día 28 de septiembre volví con Carol a la peña del Castiello, con la sana intención de abrir una vía nueva. Ya teníamos varias líneas ojeadas, de hecho, el Diedro de los Jardineros (30 m, IV+) fue la primera línea donde vi posibilidades hace ya más de un año, aunque había una capa de musgo muy espesa, tierra suelta, hojarasca y matorrales secos y pinchudos. Una tarde limpiando, y el descubrimiento de las otras líneas que fuimos abriendo (las vías en homenaje a Sergio Breñas y Dani Crespo), nos hicieron relegar este diedro prácticamente al olvido. Y eso que cada vez que pasábamos por allí, le decía a Carol que debíamos subir a abrirlo. Pero Carol era bastante reticente hacia esta apertura, ya que al verlo siempre lleno de musgo, hojas secas y demás, le parecía que tendríamos mucho trabajo de limpieza. Bueno, algo de razón no le faltaba, pues me pasé un buen rato quitando musgo del fondo del diedro, y llenándome la cara y los ojos de tierra suelta. De ahí el nombre de Diedro de los Jardineros... La vía es del mismo estilo que las otras que ya abrimos anteriormente en el Castiello: una dificultad bastante asequible (nosotros la graduamos de IV/IV+), alrededor de 30 metros, y quedó totalmente limpia, ya que se puede proteger a placer excepto los últimos 4 ó 5 metros (una placa un poco expuesta con roca algo delicada). El descenso se hace rapelando desde el mismo árbol de las otras vías (cordino de 9 mm + maillón), y tiene la particularidad de que la hicimos en dos largos, el primer largo es el diedro en sí, y el segundo es la placa, aunque se puede hacer en un solo largo. Para repetirla, será suficiente con un juego de fisureros y otro de friends hasta el 4 (camalot #3 o equivalente), y un manojo de cintas largas.
Carol llegando a la 1ª reunión del Diedro de los Jardineros
El viernes siguiente, 5 de octubre, volvimos al Castiello con la misma intención de abrir vías. Esta vez escalamos el Espolón (30 m, V), una escalada elegante, en el mismo estilo: ambas vías quedaron totalmente limpias. Como en las otras vías abiertas en el sector, la roca ofrece numerosos puntos donde protegerse a voluntad, y las fisuras son francas.
Colocando el tricam en la enésima repetición de la Sergio Breñas
Unos días más tarde, estuve con unos amigos enseñándoles la zona y sus posibilidades. Ese día, entre otras, hice la primera repetición del Diedro de los Jardineros en un solo largo.
Más adelante, Carol pasó una mañana de domingo abriendo una vía en solitario que dejó sin terminar; empezando por un diedro algo desplomado hasta una enorme sabina que le obligó a seguir varios metros en travesía a la derecha, donde tuvo que bajarse de un friend del 1 (al loro!), porque no encontraba donde poner otro seguro en la placa que le quedaba por arriba. El siguiente martes fuimos a terminar la vía, pero ninguno de los dos se atrevió a llegar hasta el friend, así que escalamos el Diedro de los Jardineros, Carol rapeló para recuperar el material de la vía inacabada, y yo me quedé arriba para desmontar su rápel y bajar por el descenso normal.
Ahora estoy intentando convencer a unos cuantos para ir varios días a trabajar: limpiar de hojas y matorrales secos, tierra y algunas piedras sueltas que quedan aún en las vías, equipar un par de descuelgues en puntos clave, y abrir unos senderos de aproximación hasta el pie de vía. En cualquier caso, tenemos bastante trabajo para adecentar la zona, antes de dar a conocer la escuela, publicar una información fiable y unos croquis de algo interesante, no sólo un puñado de vías en un risco cuasi-desconocido.

miércoles, 18 de enero de 2012

APERTURA DE LA VÍA 'DANI CRESPO' EN LA PEÑA DEL CASTIELLO (SAN ANDRÉS)

Dani en Gredos
Aquí estamos de nuevo Carol y yo haciendo otro homenaje a otro amigo desaparecido en la montaña en julio de 2010. Dani Crespo, escalador y alpinista, guía de montaña y miembro del Equipo de Jóvenes Alpinistas (la "Selección Española de Alpinismo"), falleció en el Chacraraju Oeste junto a Álex Bonilla cuando intentaban la apertura de una nueva vía. Desde entonces, Carol y yo pensábamos abrir una vía para dedicársela a este pequeño pero gran escalador, primer repetidor de la Gredos Circus junto a Borja Ayed, otro gran amigo, escalador y guía de montaña. Ya cuando llegamos a Asturias, en octubre de 2010, comenzamos a echarle el ojo a distintas zonas, paredes, riscos y agujas donde abrir esta vía de homenaje a Dani, pero con la llegada del frío, las lluvias y el invierno, dejamos la idea algo aparcada. Más tarde, cuando ya podíamos plantearnos la apertura, falleció Sergio Breñas. Entonces, la primera vía que abrimos, se la dedicamos a Sergio (como se puede ver en este enlace). Por fin, un año y medio después nos pusimos manos a la obra. Dondequiera que esté Dani, estará orgulloso de esta vía, en artificial como le gustaba a él; ya se encargará alguien de liberarla...
Preparado para la acción
Comencé metiendo un empotrador y colgándome de él con más miedo que otra cosa, e inmediatamente, metí un clavo algo más arriba. Al colgarme del clavo, y notar su solidez, empecé a tranquilizarme. Seguí metiendo microfisureros, dos ó tres, hasta un punto donde la fisura no me ofrecía ningún emplazamiento fiable, así que saqué mi gancho, lo coloqué y aguantando la respiración para pesar menos, me colgué de él. Colgado del gancho, fui subiendo de peldaño en peldaño, me equilibré y puse otro seguro. Con una sensación increíble de estar haciendo algo muy guapo, seguí progresando poco a poco, metiendo un clavo aquí, un microfriend allá, un RP más adelante... Mientras Carol me aseguraba abajo, muerta de frío, me gritó que llevaba escalando una hora. Yo allí arriba, no notaba que el tiempo estuviera pasando tan deprisa, y me iba sintiendo cada vez más suelto y confiado, colgando de pequeñas piezas metálicas que seguramente no aguantarían una caída mediana, pero que de momento me aguantaban el peso (no llego a los 70 kg, e incluso con toda la cacharrería que llevaba encima, no llegaba a los 75 kg).
Aguantando la respiración para pesar menos
De modo que continué poniendo pequeños seguros y progresando sobre ellos, hasta llegar a una sabina en medio de la fisura que me cortaba el paso. Lo primero que hice fue pasar un cordino por el tronco e intentar colgarme, pero al tirar con la mano aquello empezó a crujir, y las ramas de la sabina se desprendieron casi sin esfuerzo, llevándome un pequeño susto. Terminé de quitar los restos de la sabina, y metiendo una buena pata de cabra un poco más arriba, seguí mi camino hacia arriba. Otro paso más, y llegué a un tramo que me dio bastante trabajo: metí un microfriend y me colgué de él, pero realmente no sé qué pasó porque noté un pequeño tirón en el seguro, y me cambié rápidamente al estribo de más abajo. Al mirar el microfriend, vi que se había movido ligeramente de su emplazamiento, y las dos levas más externas estaban invertidas. "¡Miércoles! Me he cargado el friend...", pensé mientras forcejeaba con él para sacarlo de la fisura. Así que metí un universal apuntando hacia abajo que no me daba nada de confianza, me colgué de él con mucho miedo, puse un gancho 30 centímetros más arriba y me pasé al gancho. Allí estuve un buen rato respirando y calmándome (el gancheo era para quedarse a vivir en él), mientras buscaba otro emplazamiento para seguir subiendo. Pero me temo que estuve demasiado tiempo buscando otros emplazamientos. Pude colocar un empotrador del 9 estirándome un poco, pero ya no me sirvió de nada:
Colgado del gancho
Llevaba una hora y tres cuartos para subir 20 metros, y Carol se estaba congelando mientras me aseguraba a la sombra; ya no sentía los dedos de los pies, así que me descolgó del último seguro que puse (el fisurero del 9, metido a cañón en la fisura), y fui limpiando la fisura hasta el suelo, dejando dos clavos en su emplazamiento para evitar deteriorar la fisura en exceso. Habría que volver otro día... Y hasta la semana siguiente no pudimos volver, porque la méteo no acompañaba. Esta vez empezó a escalar Carol; en 45 minutos estaba en el punto más alto alcanzado la otra vez, y siguió metiendo seguros hasta el árbol desde el que se bajó cuando abrimos la Sergio Breñas (aquí está la historia completa), ahí continuó 3 ó 4 metros en libre, por la placa de IV+ y el pequeño diedro final, con un último paso de A1 sobre un alien para salir a la cima de la pared. Montó la reunión en el rápel de la Sergio Breñas, y me aseguró desde arriba, mientras yo subía de segundo e iba recuperando todo el material. En un paso a mitad de la vía, y como peso 20 kilos más que Carol, arranqué una pata de cabra del 0'5 al colgarme de ella, y me fue directamente a la cara. Menos mal que esa es la más pequeña, y tiene más cantidad de cinta que de metal, porque podría haber perdido algún diente... Además, como iba de segundo, la caída fue sólo de unos 20 ó 30 centímetros. Más adelante, al salir en libre en la placa de IV+, cagué fuego para pasar esos 3 ó 4 metros porque llevaba deportivas, pero al ir de segundo no tuve mayor problema, y pude llegar a la reunión. Así, terminamos la vía sin más incidentes, montamos el rápel y nos bajamos. En 2 horas, ambos habíamos escalado la vía, y estábamos en el suelo recogiendo el material.
A mitad de la vía
La vía Dani Crespo se abrió en artificial los días 8 y 14 de enero de 2012, y discurre por una fina fisura diagonal, paralela a la Sergio Breñas, un metro a la izquierda de ésta, para juntarse con ella en el último tramo. La reunión es común con la de la Sergio Breñas, por lo tanto la bajada se hace en rápel desde el mismo cordino con maillón en el árbol. Son 30 metros que nosotros graduamos de A1, quedaron dos clavos puestos, y se puede asegurar con friends del 00 al 3, un juego de fisureros, otro de microfisureros (Microstoppers de Black Diamond, o Superlight Rocks de Wild Country), además de 3 ó 4 patas de cabra de las más pequeñas (del 0'5 al 2). No hacen falta más clavos, y los ganchos no son imprescindibles (yo usé un Talon de Black Diamond, pero Carol no lo necesitó). Aunque todavía no hemos intentado liberarla, creo que no saldrá más difícil de 6a ó 6a+, pero eso es algo que no se sabrá hasta que volvamos para intentarlo...
Carol pedaleando
Carol y yo después de abrir la Dani Crespo





martes, 25 de octubre de 2011

APERTURA DE LA VÍA 'SERGIO BREÑAS' EN LA PEÑA EL CASTIELLO (SAN ANDRÉS)

La cara este de la peña El Castiello desde el camino de aproximación
Hito de la Ruta del Oso
La peña El Castiello se encuentra en la Sierra de Guanga (o Buanga), justo al norte del barranco de Guanga (un sencillo y frecuentado barranco), en el valle del río Trubia. El acceso al risco se hace desde San Andrés (que para los que no lo sepan, pertenece al Concejo de Oviedo), caminando unos 30 ó 40 minutos por la Ruta del Oso (no confundir con la Senda del Oso, que también está por la zona), atravesando un bosque de castaño y roble.
Carolina antes de escalar, a pie de vía
Ayer, aprovechando un rato tonto a mediodía, decidimos acercarnos a la zona. Hace un mes 'descubrimos' el risco en una vuelta de reconocimiento, y vimos que había posibilidades de abrir algunas vías, sobre todo fisuras y diedros. Como estaba reciente lo de Sergio Breñas, pensamos volver a abrir una de esas fisuras para dedicársela y rendirle nuestro pequeño homenaje. La roca es cuarcita, nada adherente, pero de bastante mejor calidad de lo que esperábamos; pensábamos que iba a estar descompuesta en algún tramo y que nos quedaríamos con los cantos en la mano, pero no es así. La roca es franca y se protege muy bien.
Al salir de San Andrés, hay que seguir los hitos de la Ruta del Oso, unas pequeñas baldosas con un oso pintado. Estos hitos nos llevan hasta un collado donde se da acceso a los primeros rápeles del barranco de Guanga, pasando por delante de la cara sur de la peña antes de alcanzar el collado. Pasaremos junto a un gran bloque desde el que ya veremos la vía. Desde el camino, la fisura es evidente y hay un enorme castaño en la base.
Carol empezando la fisura
Breve descanso
Carolina empotrando las manos
Empezó subiendo Carolina, cacharreando por la fisura y subiendo con cautela porque ambos creíamos que la roca estaría rota. Hacia la mitad de la fisura, hay una rama del castaño que toca la pared, atravesando la vía. Hay que pasar por debajo de la rama para que no haya complicaciones con la cuerda. Al llegar al final de la fisura, dejé de verla, aunque seguí dando cuerda. Al rato, noto que Carol se para, y empiezan a caer cosas: ramas secas, tierra suelta y algún terrón mediano, alguna piedrecilla... Sigue subiendo, y después de un momento vuelvo a verla más a la izquierda. Vuelve a pararse, un rato largo esta vez, hasta que la oigo gritar que ha montado una reunión en un árbol, pero que quiere que la baje. La descuelgo y retiro la cuerda para subir de primero. Como dije antes, la roca es franca y sólida; a pesar de no ser adherente, hay muchos pequeños relieves tipo regleta que ayudan mucho a la hora de colocar los pies. Subí sin problema hasta el final de la fisura, hasta una zona arenosa (que habrá que limpiar la próxima vez). Aquí sale una fisura horizontal que acaba en una sabina. Al llegar a la sabina, puse un seguro, y después de un buen rato buscando el árbol del que bajó Carol, encontré un cordinillo de 7 mm con un mosquetón de seguro; se había descolgado de una sabina del tamaño de mi brazo... Su árbol aguantó ese descuelgue (Carol no llega a 50 kg), pero no creo que hubiera aguantado una caída mediana. Recoloqué el seguro para seguir subiendo, y me encaramé a una placa sin poder protegerla. Tras unos metros llegué a la cima de la pared, y un par de metros más allá encontré un árbol donde montar un tinglado. Recuperé la cuerda y bajé en rápel recogiendo el material.
La evidente entrada a la vía Sergio Breñas
Creemos que nadie ha subido antes por aquí, no vimos ningún indicio de paso, así que... La vía Sergio Breñas tiene un solo largo de unos 30 metros, y nosotros la graduamos como V, aunque yo pensaba que iba a resultar más difícil. Discurre por un evidente off-width diagonal a la derecha (aunque se escala por fuera) que se va estrechando. Cuando la fisura se acaba, llegamos a una zona arenosa que nos deja en otra fisura horizontal a la izquierda. Hacemos una pequeña travesía a la izquierda y seguimos hacia arriba por una sencilla placa que no se puede proteger hasta un diedrín que nos deja en la cima de la pared. Un par de metros por terreno horizontal y llegamos a la reunión, montada con un cordino de 9 mm y un maillón en un árbol. La bajada se hace rapelando de ese cordino hasta el suelo. Hay que llevar cuerda de 60 metros y casco, algunas cintas largas, un juego de fisureros y otro de friends, con algunos números grandes (4 y 5 de Wild Country o equivalentes, por lo menos). Nosotros usamos además, tres patas de cabra de los números 4, 5 y 6.