| Rapelando de la Aguja del Pillo (Teverga, Asturias) |
Escalador y alpinista con muchos años de experiencia, enamorado de La Pedriza, guía de montaña, experto en material (trabajó durante más de 5 años en conocidas tiendas de montaña de Madrid), guarda de los refugios asturianos de Quirós y Meicín (Macizo de Ubiña), y miembro de la Asociación de Guardas de Refugios de Picos de Europa y Cordillera Cantábrica.
Ha vuelto a pasar. Otra vez, un gran alpinista y una gran persona se queda en la montaña. Imprudencia, exceso de confianza, mala suerte, como sea que lo llamemos el resultado es el mismo:
El pasado sábado 16 de julio alrededor de las 17’15, en el sector El Escalón de la escuela asturiana de Quirós, Sergio Breñas tuvo su última caída escalando. Iba en solo integral (sin cuerda), y sin casco, cuando le falló un agarre y cayó 20 metros, lesionándose de gravedad. Alejandro, el Chileno, lo reanimó durante unos minutos, hasta que el helicóptero de los Bomberos lo evacuó al Hospital Central de Asturias, donde ingresó en estado grave con traumatismo craneoencefálico, y murió a las 18’45. El día anterior había estado en Picos, conduciendo ida y vuelta, y guiando en la Cepeda, en la cara este del Urriello. Se había acostado tarde, y había dormido poco... Llevaba meses escalando en solitario, había desarrollado un sistema para asegurarse utilizando un Cinch, y usaba este sistema cuando no tenía con quién escalar. Yo fui testigo muchas veces de sus escaladas en solitario encordado, e incluso sin cuerda. Siempre en vías equipadas que ya había escalado miles de veces, y siempre por debajo de su grado límite, pero empezaba a confiarse demasiado: se metía en vías de varios largos, y el primero lo hacía sin sacar la cuerda de la mochila. Después, en la reunión sacaba la cuerda y continuaba encordado. No fui el único, todos sus ‘allegados’ aquí en Asturias ya le habíamos avisado en algún momento u otro, que estaba confiándose en exceso, que tuviera cuidado, que se atase a una cuerda...
| De der a izq, Sergio, un amigo y el que escribe |
| Enseñando a unos amigos con botas de goma |
Sergio: Que encuentres sombra y agua fresca allá donde estés. Fue un enorme placer conocerte, y aunque tuviéramos nuestros roces, siempre te estaré agradecido por todo lo que me enseñaste. Descansa, algún día volveremos a escalar juntos, por toda la eternidad.